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Los testigos evasivos marcan el juicio por el asesinato de Tupac

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Los Ángeles (EE.UU.), 18 ago (EFE).- El segundo día del juicio por el asesinato del rapero Tupac Shakur en 1996 estuvo marcado por la presencia de testigos evasivos, como el asociado de Suge Knight, James McDonald, quien se resistió en varios momentos a responder preguntas que, según dijo, podrían perjudicar al acusado, Duane "Keefe D" Davis.

La noche en que Shakur recibió los disparos, McDonald trabajaba como jefe de seguridad del Club 662, propiedad de Marion "Suge" Knight, fundador de Death Row Records, sello que representaba al autor de 'California Love'.

A Shakur le dispararon el 7 de septiembre mientras viajaba en un auto rumbo al club, del que McDonald tenía que asegurarse de que no pasara nada raro. "Éramos los chivos expiatorios. Si algo pasaba, íbamos a ir a la cárcel, estábamos preparados para eso, así que nadie más iba a venir a causar problemas", declaró en el estrado.

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Según su versión, Shakur quedó atrapado en las rivalidades entre pandillas que rodeaban a Knight, una de las figuras más poderosas de la industria musical, vinculado públicamente a los Bloods y conocido por sus conexiones con el mundo del crimen organizado.

El testigo se mostró poco cooperativo con las preguntas del abogado defensor de Davis, Michael Sanft, pues, según dijo, le preocupaba perjudicar a su cliente pese a la mala relación entre ambos: "No nos llevamos bien", admitió McDonald.

Davis, oriundo de Compton (California), fue líder de la pandilla Crips, rival histórica de los Bloods, y está acusado de haber organizado el asesinato de Shakur.

El hombre dijo saber quién estaba presente y quién no durante el ataque, pero se negó a dar nombres. Tampoco quiso responder preguntas sobre los enfrentamientos y tensiones que estallaron en Compton tras el asesinato.

"¿De verdad quieres que responda eso?", cuestionaba el hombre de 61 años. "Me estás preguntando algo que va a perjudicar a este tipo", añadía frustrado McDonald quien en ocasiones miraba a Davis para decirle que frenara a su abogado.

"Yo no te quiero mandar a prisión", dijo.

McDonald también evitó dar detalles sobre la golpiza que sufrió Orlando Anderson, sobrino de Davis y señalado como el presunto autor de los disparos que mataron a Shakur, en el hotel MGM, episodio que, según los fiscales, avivó las tensiones entre facciones rivales de Compton y desembocó en el crimen.

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"Que yo o cualquier otra persona mencione a los muertos está mal", dijo el testigo, quien pidió ser tratado como "hostil" ante preguntas que aseguró no poder responder. McDonald aclaró que su presencia en la corte se debía a una citación judicial.

Según relató, tras el tiroteo volvió de inmediato a California, anticipando represalias: "El otro bando se estaba preparando porque Orlando fue atacado, y eso no se puede tolerar".

Al preguntarle por qué Anderson, fallecido en 1998, fue blanco del ataque, McDonald esquivó de nuevo la respuesta y solo admitió el peso de revivir esos hechos ante el tribunal:

"Una cosa es vivir como vivíamos en Compton. Otra muy distinta es reunir a todos los que lo logramos, como yo, que ahora tengo 61 años, para rememorar y revivir esa experiencia", dijo el hombre quien aseguró no sentirse orgulloso de la vida que llevó en el pasado.

McDonald también deslindó de responsabilidades a Reggie Wright Jr., jefe de seguridad de Death Row Records, señalado por algunas teorías como presunto responsable del asesinato de Tupac.

Al ser cuestionado al respecto por la fiscalía, el testigo descartó esa hipótesis: "Si Reggie hubiera matado a Tupac, entonces Death Row se habría acabado (...) Y Suge, de verdad creo, habría abierto la boca si Reggie lo hubiera traicionado de esa manera", declaró.

Davis, de 63 años, enfrenta un cargo de asesinato con arma mortal con la intención de promover, facilitar o ayudar a una banda criminal en la muerte de Shakur. El hombre se declaró inocente en noviembre de 2023, y se espera que el juicio dure aproximadamente un mes. EFE