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Un telescopio de defensa planetaria controlará desde Teruel asteroides peligrosos y basura espacial

07/07/2026 El subdirector del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca) y responsable del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), Antonio Marín.
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07/07/2026 El subdirector del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca) y responsable del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), Antonio Marín. SOCIEDAD
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Teruel tendrá un papel fundamental en la vigilancia y seguimiento del espacio a nivel mundial, con la puesta en marcha desde el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca), a través del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), de un nuevo telescopio de defensa planetaria, el T150, que detectará y caracterizará asteroides peligrosos y estudiará la basura espacial.

Los objetivos de este telescopio, actualmente en licitación y que se espera que inicie sus operaciones científicas en 2029, son, por un lado, la defensa natural, que no está relacionada con la militar, sino con la vigilancia y seguimientos de objetos del entorno de nuestro sistema solar, en particular aquellos que se acercan a la Tierra, para anticipar y estar preparados ante eventuales riesgos, y por otro, permitirá hacer un estudio de lo que se conoce como residuos espaciales, ha indicado en declaraciones a Europa Press el subdirector del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca) y responsable del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), Antonio Marín.

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El nuevo telescopio, diseñado y optimizado para apoyar estos programas de defensa espacial, contará con una apertura de metro y medio con un "enorme" campo de visión que lo convierte en un instrumento "de clase mundial" para detectar y caracterizar asteroides y, en algunos casos, hacer un seguimiento de aquellos que pudieran ser peligrosos para el planeta.

"Va a ser un telescopio enormemente voraz observando el cielo", ha asegurado Marín, en referencia tanto a su tamaño como a su campo de visión. De hecho, está diseñado para observar toda la bóveda celeste cada pocos días.

En realidad, el contexto de defensa planetaria, aunque pueda evocar a películas épicas o de ciencia ficción, se refiere simplemente a realizar un muestreo, un sondeo, un cartografiado de objetos, principalmente asteroides, que pueden tener órbitas cercanas a la Tierra. Eso sí, ha reconocido que, al estar observando todos los objetos móviles presentes en el cielo, "es posible que alguna de estas informaciones también sea relevante desde el punto de vista de la defensa --militar", pero ese no es el objetivo principal del proyecto.

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Su importancia radica en la posibilidad de detectar un asteroide potencialmente peligroso "con la mayor antelación posible", tanto a una hipotética colisión con la Tierra como con un satélite que orbite en el espacio.

"Este telescopio está muestreando, observando el cielo completamente cada pocos días, precisamente buscando esos objetos que se mueven, estos asteroides y, en caso de necesidad, caracterizar las órbitas y, si fuese necesario, intentar a adoptar medidas paliativas a nivel planetario", ha explicado.

DECENAS DE MILES DE FRAGMENTOS DE BASURA ORBITAN SIN CONTROL

En lo relativo a la denominada como 'basura espacial', el responsable del OAJ ha señalado que estos restos sí que tienen un origen humano ya que se trata de residuos de antiguos satélites o pequeñas herramientas que se han averiado o extraviado por la órbita terrestre.

Así, Marín ha subrayado que "es importante hacer un ceso y un mapa de estos residuos espaciales", sobre todo a la hora de lanzar nuevos satélites --que se lanzan cada vez más-- y porque "desafortunadamente hay mucha basura espacial", con "decenas de miles de fragmentos orbitando la Tierra sin control".

El problema de estos residuos no es el tamaño, ya que suelen ser fragmentos pequeños, sino la velocidad, porque "se mueven a decenas de miles de kilómetros por hora", con lo que la fuerza del choque de un tornillo a esa velocidad con un satélite "es como disparar el satélite" y puede provocar daños importantes tanto a las naves como a los astronautas que estén en misión espacial.

El científico ha apuntado, no obstante, que las agencias espaciales llevan unos años tratando de reducir la cantidad de estos residuos de origen humano, por ejemplo lanzando satélites pequeños o medianos que, al finalizar su vida útil, terminan cayendo a la atmósfera, donde se desintegran, evitando contribuir al aumento de basura espacial orbitando alrededor del planeta.

En ese sentido, ha dejado claro que esta basura espacial "no supone peligro para la superficie terrestre" y que el control responde a una necesidad de gestionar el espacio cercano a la Tierra para llevar a cabo una explotación "lo más segura posible", sin que haya peligro para los habitantes del planeta.

En el caso de estos residuos, se trata simplemente de hace un censo que los tenga caracterizados, tanto en su posición, como en su movimiento y su tamaño. Cada vez que se detecte uno nuevo, se comparará con las bases de datos existentes y se añadirá al censo.

UNOS 7.000 ASTEROIDES POR AÑO

En cuanto a los asteroides, los investigadores del Cefca estiman que detectarán alrededor de 7.000 por año, de los que esperan que "una fracción importante" sean nuevos.

El primer paso, ha expuesto Marín, es confirmar que se trata de un cuerpo celeste nuevo, para lo que es preciso hacer hasta tres medidas y detectarlo en tres posiciones diferentes. Esto, además, permitirá hacer una primera caracterización de su órbita para evaluar si supone un riesgo. A continuación, se lanza el anuncio y pasa a formar parte de la base de datos de asteroides conocidos.

Saber si el asteroide es conocido no se puede hacer "en un periodo relativamente corto de tiempo", dado que simplemente hay que detectarlo en tres imágenes independientes, pero para caracterizar la órbita hay que observarlo a lo largo del año, en tres posiciones relativas diferentes, lo que sumará "unos meses más" al proceso.

La previsión es que la instalación del nuevo telescopio en el OAJ comience a finales de 2028, para desarrollar la puesta a punto y ajuste de precisión a principios de 2029 y empezar a operar a mediados de ese año. Eso sí, con un instrumento científico provisional, no el definitivo, que vendrá "un poquito más adelante", una vez se esté explotando al cien por cien las prestaciones y el potencial del nuevo aparato.

El presupuesto de licitación del nuevo telescopio supera los 9 millones de euros, de los que 4,5 millones corresponden al diseño, que será cofinanciado al 50% por el Fondo de Transición Justa de la UE y el Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), mientras que lo relativo a la obra del edificio que albergará el instrumento científico estará cofinanciado por el Gobierno de España y el Gobierno de Aragón con cargo al FITE.