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Bruselas rechaza las críticas de EEUU y niega que su mecanismo sobre el carbono sea un arancel

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La Comisión Europea ha rechazado este jueves las críticas del embajador de Estados Unidos ante la UE, Andrew Puzder, al Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) y ha negado que pueda equipararse con los aranceles estadounidenses al acero y el aluminio, al defender que se trata de una medida climática que no discrimina entre socios comerciales.

Bruselas ha respondido así al diplomático que, en un artículo publicado en el 'Financial Times', ha acusado al bloque de "hipocresía" por cuestionar los gravámenes de Washington mientras, según defiende, aplica un mecanismo que obliga a determinados productos importados a asumir un coste por las emisiones de carbono asociadas a su producción.

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"La Comisión no comparte la caracterización del CBAM como un arancel. El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono es una medida climática diseñada para evitar la fuga de carbono, apoyar la descarbonización mundial y garantizar que los bienes importados estén sujetos al mismo precio del carbono que afrontan los productores europeos en el marco del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE", ha señalado la portavoz comunitaria de Fiscalidad, Louise Bogey.

En este sentido, el Ejecutivo comunitario ha defendido que el instrumento "no es discriminatorio" y es compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), puesto que se aplica a las importaciones en función de las emisiones incorporadas y con independencia de su país de origen.

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Según ha añadido la portavoz, a diferencia de los aranceles, los productos menos intensivos en carbono "estarán sujetos a obligaciones inferiores o incluso nulas", mientras que el precio al carbono que ya se haya abonado en el país de origen "podrá descontarse de la cantidad correspondiente al CBAM para garantizar que no se pague dos veces por las mismas emisiones".

"No estamos de acuerdo con las comparaciones con medidas arancelarias unilaterales", ha insistido Bruselas, que ha recalcado además que la autonomía regulatoria de la Unión sigue siendo "innegociable".

Con todo, la Comisión ha asegurado que mantendrá el diálogo con sus socios sobre la aplicación del mecanismo y, en particular, sobre las preocupaciones expresadas por las pequeñas y medianas empresas.