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Un fósil permite identificar los órganos internos de un reptil marino prehistórico

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Redacción Ciencia, 29 jul (EFE).- Científicos de China, Europa y Estados Unidos describen este miércoles en la revista Science Advances un fósil que ha permitido descubrir cómo era el esqueleto completo y el sistema digestivo de un reptil marino de cuello largo de hace 245 millones de años, 'Austronaga minuta'.

Hallado (y conservado) en China, el fósil ha permitido dilucidar que el animal prehistórico al que pertenecía descendía de reptiles terrestres, que ya estaban adaptados a la vida acuática hace unos 245 millones de años.

Los científicos han descrito por primera vez, gracias a nuevas tecnologías aplicadas a la paleontología, como la fotografía con luz ultravioleta o la espectrometría de masas, diversos órganos internos del animal prehistórico, como el estómago, el hígado o los intestinos. Con ello, se ha desvelado cómo era su sistema digestivo prácticamente al completo.

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"Entre los órganos conservados se encuentra un estómago grande, con forma de saco, en la parte delantera; un hígado de un rojo llamativo en el que aún se pueden detectar trazas de hemoglobina o un tubo largo y simple que forma el intestino delgado y el grueso. Se trata de un sistema digestivo relativamente simple", señala uno de los autores, Wei Wang, experto en reptiles marinos del Instituto de Paleontología de Pekín.

"Las aves y los cocodrilos actuales tienen un estómago dividido en dos partes. Sin embargo, el Austronaga solo tenía una única cámara estomacal, lo que indica que los estómagos de los arcosaurios eran inicialmente bastante sencillos y con el paso de los años fueron evolucionando”, apunta otro de los autores, Nick Fraser, investigador del Museo Nacional de Escocia.

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Los reptiles marinos de cuello largo eran comunes en los mares de lo que hoy es China durante el período Triásico (hace entre 252 y 201 millones de años) y ya se habían encontrado fósiles de varias especies en la zona.

Lo que hace "único" el fósil actual de 'Austronaga minuta' es, según los científicos, aspectos como que, a pesar de medir solo 60 centímetros de largo, el animal tuviera un cuello y una cola tan sorprendentemente largos.

Gracias a ellos estaba muy bien adaptado a la vida en el agua, ya que usaba su larga cola para impulsarse y sus extremidades delanteras alargadas, similares a aletas, para dirigirse y estabilizarse en el agua.

Sus patas traseras, por el contrario, estaban muy reducidas y apenas desempeñaban un papel en la natación.

Esta forma corporal inusual resulta llamativa para los investigadores, teniendo en cuenta que la especie Austronaga no está emparentada con otros reptiles marinos fósiles famosos, como los ictiosaurios o los mosasaurios gigantes, que comparten este método de natación.

Austronaga es una especie más cercana a los arcosaurios terrestres, un grupo que incluye a los cocodrilos y a los dinosaurios.

"Los arcosaurios y sus antepasados eran el grupo más diverso de reptiles terrestres en la era de los dinosaurios, pero pensábamos que su adaptación a la vida marina era limitada. Este descubrimiento demuestra que no era así y ya habían desarrollado adaptaciones complejas a la vida en los océanos, comparables a las de otros grupos más conocidos de reptiles marinos fósiles”, señala otro de los autores, Stephan Spiekman, del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart, en Alemania.