Los receptores activados por proliferadores de peroxisomas (PPAR) podrían convertirse en una nueva diana terapéutica para la colangitis biliar primaria, una enfermedad autoinmune poco frecuente que afecta al hígado y puede progresar hasta la cirrosis.
Un estudio publicado en 'Trends in Molecular Medicine' y liderado por Manuel Vázquez-Carrera, jefe de grupo del área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del CIBER (CIBERDEM) en la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación y el Instituto de Biomedicina (IBUB) de la Universidad de Barcelona y el Hospital Sant Joan de Déu, reúne los avances más recientes sobre el papel de estos receptores en el desarrollo de la enfermedad y muestra cómo su activación influye en procesos relacionados tanto con el daño hepático como con las alteraciones metabólicas características de la diabetes tipo 2.
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La colangitis biliar primaria se produce cuando el sistema inmunitario ataca los pequeños conductos que transportan la bilis dentro del hígado. Como consecuencia, la bilis se acumula, favoreciendo la inflamación y el daño progresivo del órgano. Aunque existe un tratamiento de primera línea, alrededor del 40 por ciento de los pacientes no responde de forma adecuada o no lo tolera, lo que hace necesario desarrollar nuevas alternativas terapéuticas.
"El estudio analiza la evidencia científica sobre los agonistas de PPAR, una familia de fármacos que actúa regulando procesos esenciales para el funcionamiento del hígado. Entre ellos se encuentran los recientemente aprobados elafibranor y seladelpar, que han ampliado las opciones de tratamiento para las personas con colangitis biliar primaria", ha explicado Xavier Palomer, primer firmante del artículo e investigador del grupo del doctor Vázquez-Carrera.
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Según el equipo de investigación, la activación de los receptores PPAR contribuye a reducir la inflamación, favorece el equilibrio de los ácidos biliares -cuya acumulación resulta tóxica para el hígado- y podría frenar la progresión de la fibrosis, uno de los principales factores asociados al deterioro de la función hepática.
Más allá de su papel en esta enfermedad, los receptores PPAR participan en mecanismos biológicos compartidos con la diabetes tipo 2. En concreto, regulan el metabolismo de las grasas, la sensibilidad a la insulina y la respuesta inflamatoria, procesos alterados tanto en las enfermedades metabólicas como en determinadas enfermedades hepáticas. Comprender estas conexiones puede facilitar el desarrollo de tratamientos dirigidos a mecanismos comunes y contribuir a una visión más integrada de ambas enfermedades.
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El equipo de investigación también analiza la evidencia clínica disponible sobre distintos agonistas de PPAR y concluye que estas terapias se han convertido en una de las principales alternativas para los pacientes que necesitan una segunda línea de tratamiento. No obstante, señala que todavía son necesarios estudios con un seguimiento más prolongado para confirmar su impacto sobre la evolución de la enfermedad y sus beneficios a largo plazo.
El trabajo ha contado con financiación del ISCIII, MICIN, fondos FEDER y CIBER. Asimismo, además del personal investigador del CIBEREHD y del CIBERDEM, también ha colaborado Walter Wahli, investigador de la Universidad de Lausana.
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