
La segunda y última jornada de descanso del Tour de Francia 2026 llega con el maillot amarillo de Tadej Pogacar (UAE Team Emirates-XRG) sólidamente asentado sobre los hombros del esloveno, vencedor de cinco etapas y gran dominador de la carrera, pero la ronda francesa encara ahora su semana decisiva con seis jornadas en las que todavía quedan la única contrarreloj individual de la edición, tres etapas de alta montaña consecutivas y un doble paso por el Alpe d'Huez antes del tradicional desenlace en los Campos Elíseos de París.
Aunque Pogacar parece tener encarrilado el que sería su quinto Tour de Francia, la batalla por el resto del podio continúa completamente abierta. Remco Evenepoel (Red Bull-BORA-hansgrohe), vencedor de la última etapa antes del descanso y ahora segundo en la general tras el abandono de Jonas Vingegaard, apenas dispone de nueve segundos sobre el compañero de equipo de 'Pogi' Isaac del Toro, mientras que Tom Pidcock (Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team), Juan Ayuso (Lidl-Trek), Paul Seixas (Decathlon CMA CGM Team) o Florian Lipowitz (Red Bull-BORA-hansgrohe) siguen al acecho en una pelea que promete cambios hasta el último día de montaña.
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La reanudación de la carrera, este martes, llevará al pelotón a la única contrarreloj individual de la presente edición, un recorrido de 26,1 kilómetros entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains. Lejos de ser un ejercicio para especialistas puros, el trazado combina un largo ascenso inicial, un rápido descenso y un tramo final favorable, una mezcla que favorece a los corredores más completos y que puede abrir diferencias importantes antes del desembarco en los Alpes.
La decimoséptima etapa, entre Chambéry y Voiron (174,7 kilómetros), ofrecerá una aparente tregua. El recorrido incluye varias cotas de tercera y cuarta categoría que podrían desgastar a los velocistas, aunque, salvo una fuga bien organizada o un endurecimiento inesperado del ritmo, apunta a una resolución al esprint antes de la gran montaña.
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El jueves comenzará el auténtico examen con la llegada en alto a Orcières-Merlette (185,2 kilómetros), una jornada con cerca de 4.000 metros de desnivel acumulado en la que los aspirantes al podio volverán a verse las caras. Tras la contrarreloj y el desgaste acumulado de casi tres semanas de competición, la subida final puede convertirse en un primer filtro antes del decisivo fin de semana.
El viernes llegará el primero de los dos asaltos consecutivos al Alpe d'Huez. Desde Gap, en una etapa corta de apenas 127,9 kilómetros, el pelotón afrontará un recorrido explosivo con el Col de Bayard, el exigente Col du Noyer y el Col d'Ornon antes de la mítica ascensión de las 21 curvas, un terreno perfecto para ataques lejanos y movimientos de los corredores más ambiciosos.
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Pero la gran jornada del Tour apunta al sábado. La vigésima etapa, entre Le Bourg-d'Oisans y el Alpe d'Huez (170,9 kilómetros), presenta el recorrido más exigente de toda la edición, con alrededor de 5.500 metros de desnivel positivo. El Col de la Croix de Fer, el Télégraphe, el Galibier -techo del Tour con sus 2.642 metros de altitud- y el inédito paso por el Col de Sarenne antes de la ascensión definitiva al Alpe d'Huez dibujan una jornada de enorme dureza, llamada a decidir definitivamente la clasificación general.
La edición concluirá el domingo con una etapa de 132,5 kilómetros entre Thoiry y París que mantendrá el novedoso recorrido estrenado el pasado año, con tres ascensiones a la Butte Montmartre antes del desenlace en los Campos Elíseos. Un final menos previsible que el tradicional esprint masivo y que pondrá el broche a una de las ediciones más montañosas de los últimos años, con Pogacar como gran favorito para coronarse de nuevo en la capital francesa.
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