Moscú, 16 jul (EFE).- Los moscovitas se han movilizado ante la decisión de la alcaldía de demoler la centenaria fábrica de Elektrozavod, después de haber retirado la protección legal de patrimonio cultural a unos 1.500 edificios de la capital rusa.
A pesar de que los grabados en dos monumentos que decoran la entrada rezan "gloria eterna" a los trabajadores de la factoría soviética que "cayeron luchando por la libertad e independencia de la patria", su legado caerá pronto en el olvido.
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El edificio, como pudo constatar EFE, ya ha empezado a desvalijarse, lo que también se puede ver en aplicaciones digitales de venta de segunda mano, donde se revenden las losas de hierro que adornaban la fabrica.
Activistas rusos llevan semanas protestando por la inminente demolición de la histórica factoría eléctrica, hasta hace un año protegida por la ley de monumentos de Moscú.
La semana pasada un tribunal municipal rechazó la demanda presentada contra el Ayuntamiento de Moscú por una enmienda a esa ley, que también dejó sin protección al Teatro Sovreménnik; la sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Lubianka y el conjunto de edificios de la plaza Jítrovskaya, entre otros.
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La ley protegía a los edificios de ser derribados, pero también impedía su renovación, lo que inicialmente se pensaba hacer con Elektrozavod. Sin embargo, las autoridades municipales cambiaron de parecer en junio.
Los moscovitas temen que los emblemáticos edificios sean sustituidos por complejos residenciales producto de pelotazos urbanísticos, práctica común en Rusia, donde el sector inmobiliario goza de una gran influencia, especialmente en Moscú, una urbe de 13 millones de habitantes donde es uno de los principales motores de desarrollo.
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Las obras de construcción de Elektrozavod, un inmueble de ladrillo rojo, comenzaron en la segunda década del siglo XX, pero la Revolución Bolchevique congeló el proyecto hasta 1925.
El arquitecto que tomó el relevo se deshizo de algunas ideas iniciales de carácter gótico de la fábrica, aunque permanecieron las similitudes medievales gracias a sus torres y almenas.
En 1937 Elektrozavod (fábrica eléctrica en ruso) saltó a la fama al producir las especiales lámparas rojas que decoraron las estrellas soviéticas de las torres del Kremlin y que sustituyeron a las águilas bicéfalas zaristas.
Luego, durante la Segunda Guerra Mundial, la planta se reorientó a producir lanzacohetes Katiusha y reparar los legendarios tanques T-34.
En la posguerra, la instalación también tuvo un gran papel en la reconstrucción de infraestructura civil del país y algunos de sus especialistas hasta participaron en las labores de limpieza de la central nuclear de Chernóbil, escenario hace 40 años de la mayor catástrofe nuclear de la historia.
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En 1978, en el 50 aniversario de la empresa de componentes eléctricos que comenzó la producción en masa de lámparas incandescentes soviéticas, los trabajadores sellaron en una pared una cápsula del tiempo con la intención de que se abriera en su centenario, en 2028.
En 2007 sus instalaciones de producción se trasladaron a la urbe vecina de Zelenograd. Hasta ahora el complejo, medio desmoronado y descuidado, alberga varios locales alquilados, entre ellos cafeterías, almacenes y talleres y estudios.
El año pasado Elektrozavod sufrió un incendio, tras lo cual las autoridades prometieron reconstruirla. Sin embargo, los promotores critican la ineficiencia de un edificio tan grande y el gran coste de inversión en relación con el margen de beneficios.
La megalópolis de Moscú cuenta con muchísimos complejos históricos que fueron reconvertidos, algunos en espacios culturales a partir de infraestructura industrial, tales como Vinzavod (Fábrica de vino) y Jlebzavod (Fábrica de pan).
Mientras los ciudadanos que acuden asiduamente a tomar la que podría ser la última fotografía de la histórica fábrica demandan su renovación, las inmobiliarias han presentado proyectos que pueden arrasar por completo el espacio que ocupa el edificio.
Entre algunas propuestas para la factoría se incluyen complejos residenciales de lujo y oficinas típicas de la nueva arquitectura moscovita, en la que dominan los rascacielos de vidrio y paneles uniformes.
La zona del metro Elektrozavod, que recibe su nombre en honor a la fábrica, es conocida por otro pelotazo urbanístico construido en 2009, un enorme edificio de viviendas recubierto de paneles de aluminio llamado 'Arco di Sole', a orillas del río Yauza y con 414 apartamentos, algunos de ellos sin vender a día de hoy. EFE
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