
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha denunciado este jueves el aumento de las hostilidades estas últimas dos semanas en el este de República Democrática del Congo (RDC) y ha instado a las partes a detener los ataques, así como a las autoridades nacionales e internacionales a ejercer mayores esfuerzos para aplicar los acuerdos de paz alcanzados.
"Es profundamente preocupante que, a pesar de los acuerdos alcanzados en el marco de los procesos de paz en curso, los combates continúen sin tregua en el este de RDC, causando muertos, heridos y desplazados entre la población civil, además de destruir sus medios de subsistencia", ha lamentado el jefe de DDHH de la ONU.
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El pasado fin de semana al menos 18 personas murieron en un bombardeo atribuido a las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23) sobre la localidad de Mulima, en la provincia de Kivu Sur, un episodio que se suma a los enconados enfrentamientos que en las últimas dos semanas se han producido en esta parte del país.
La ONU ha denunciado que tanto las Fuerzas Armadas como el M23, respaldado por el Ejército ruandés han utilizado drones armados, artillería pesada y otras armas explosivas en zonas pobladas por civiles. "Muchos han perdido la vida y otros han resultado heridos, además se ha destruido ganado y viviendas", ha denunciado.
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Türk ha pedido a las partes "que se abstengan de inmediato de cometer nuevos actos de violencia y actúen con urgencia para rebajar las tensiones" y al mismo tiempo "que adopten medidas significativas para proteger a la población civil" que se encuentra atrapada en medio de estos enfrentamientos.
"El uso de armas explosivas de amplio alcance en zonas pobladas tiene consecuencias devastadoras y debe cesar", ha exhortado, advirtiendo de que estas nuevas dinámicas pueden provocar otra vez desplazamientos masivos y más violaciones y abusos contra los Derechos Humanos, incluidas ejecuciones y violencia sexual.
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Türk ha recordado que todas las partes, incluidos sus aliados, tienen la obligación de garantizar el acceso seguro a la ayuda humanitaria y ha reclamado a Ruanda que cese su apoyo al M23 y retire sus tropas de la RDC.
Asimismo, ha reclamado a las autoridades congoleñas que intensifique sus esfuerzos para desmovilizar, desarmar y repatriar a los miembros del grupo armado Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).
RDC y Ruanda están sumidos desde hace meses en un proceso de paz para intentar cerrar este conflicto, recrudecido en los últimos años a raíz de una ofensiva lanzada en 2022 por el M23, integrado principalmente por tutsis congoleños, que logró tomar las capitales de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur.
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Esto provocó airadas acusaciones de RDC contra Ruanda, que denuncia a la otra parte de reprimir a los tutsis congoleños con apoyo de grupos armados como las FDLR, fundadas por hutus huidos tras perpetrar el genocidio de 1994 en Ruanda.
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