Alberto Fuentes
Málaga, 22 jun (EFE).- El Málaga celebró este lunes el ascenso a Primera División con una multitudinaria rúa por las calles de la ciudad que durante toda la tarde congregó a unos 185.000 aficionados en un recorrido que partió desde el estadio de La Rosaleda, con paradas en el Ayuntamiento, Diputación o en la iglesia del Cautivo.
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Decenas de miles de personas, 185.000 según datos del subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, salieron a las calles para festejar con los jugadores del Málaga el regreso a LaLiga EA Sports ocho años después tras imponerse en la final por el ascenso al Almería.
La expedición malaguista partió desde La Rosaleda a las 18.00 horas e hizo una primera parada en la parroquia de San Pablo, para la ofrenda al cristo Jesús Cautivo, un emblema de la Semana Santa malagueña.
Tras ello, se dirigieron a la sede de la Diputación provincial, en la Alameda principal, donde aumentaron las masas, aunque fue en la siguiente parada en el Ayuntamiento, situado a pocos metros, donde se vivió el momento culmen.
Con la explanada del Consistorio abarrotada de malaguistas, los jugadores y el entrenador salieron al balcón para dirigirse a la hinchada tras una breve intervención del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre.
El maestro de ceremonias fue el malagueño David Larrubia, que hizo de presentador de cada jugador, uno por uno, a lo Pepe Reina con la Selección, en el tono irónico y humorístico que ya había utilizado en el ascenso malaguista a Segunda del año 2024.
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Hablaron varios de los protagonistas del salto a Primera, como el entrenador, Juanfran Funes: “Hay mucha gente que me dice que va a venir el Madrid o el Barcelona, yo les digo que lo más bonito es que vamos a ver a nuestros 'bichos' jugar en La Rosaleda en Primera”.
El propio Larrubia, de los mejores del equipo y autor de uno de los goles de la final, despejó cualquier duda sobre su futuro y prometió quedarse para “seguir cumpliendo muchos más sueños” en el Málaga.
El portero y capitán Alfonso Herrero recordó que “todos estos ya son historia de este club”, pero que “faltaba uno”, el centrocampista Luismi, que se perdió toda la temporada por un fuerte choque en el rostro que le provocó múltiples fracturas. Sus compañeros, con una camiseta suya, lo recordaron en varias ocasiones.
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El primer capitán, Ramón Enríquez, tampoco quiso olvidarse del cuerpo técnico, de los trabajadores del club, familiares o de Sergio Pellicer, entrenador destituido tras la jornada 14, antes de que Funes cogiera el testigo.
Después del baño de masas en el Ayuntamiento, el autobús se dirigió a la iglesia de la Divina Pastora, patrona a la que el club acude cada verano antes del inicio de temporada para una ofrenda. EFE
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