Vance defiende el acuerdo con Irán y recalca que solo se beneficiará si cumple y cambia su trayectoria

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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha defendido este jueves el acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán para el cese de las hostilidades y la reapertura de Ormuz, al que seguirán negociaciones nucleares con 60 días de plazo y que contempla un fondo de reconstrucción dotado de 300.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros), incidiendo en que Teherán solo podrá beneficiarse del acuerdo "si cumple" y cambia su trayectoria.

En rueda de prensa desde la Casa Blanca, Vance ha insistido en que "la única manera en que los iraníes pueden obtener recursos es si cumplen plenamente y cambian su comportamiento", incidiendo en que "ni un solo centavo" de estos fondos de reconstrucción proceden de Estados Unidos, recalcando que no se derivan obligaciones respecto a estas iniciativas financieras que Washington lanzará junto a sus socios regionales.

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En este sentido, ha subrayado que el memorando de entendimiento alcanzado con Teherán lleva a una situación en la que Estados Unidos "siempre gana". "Si los iraníes no cambian su comportamiento, su programa militar y nuclear seguirá destruido. Si cambian su comportamiento, entonces tendrán una relación transformadora con Oriente Próximo", ha descrito.

Vance, en este sentido, ha calificado de "victoria" el acuerdo para el pueblo estadounidense, "independientemente de cuál sea la opción que finalmente elijan los iraníes".

Respecto a las implicaciones en la región, el 'número dos' de Donald Trump ha recalcado que los aliados de Estados Unidos dicen que el acuerdo es "increíblemente transformador" porque, "ocurra lo que ocurra, nosotros y la región en general salimos ganando", ya que Irán ha quedado "debilitado" y su programa nuclear "destruido", mientras que su economía está "en una situación desesperada" por lo que ha vaticinado que tendrán que abrirse a los países de la zona.

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FRENTE LÍBANO

Preguntado por la situación en Líbano, que está incluido en el acuerdo alcanzado con Irán pero donde Israel ya ha avanzado que seguirá con su presencia militar, el vicepresidente estadounidense ha dicho que se trata de mantener "la paz regional", aunque ha reconocido el derecho a autodefensa de Israel.

"Lo que esperamos es que Hezbolá no esté lanzando cohetes ni drones contra los israelíes, y también esperamos que los israelíes no actúen de manera descontrolada en Líbano", ha confesado, incidiendo en que "ambas partes tienen que cumplir con su parte del acuerdo".

De todos modos ha reconocido que mantener el alto el fuego es "un poco complicado" y ha avanzado que Estados Unidos tendrá que gestionar "pequeños brotes de violencia de vez en cuando" y que ha señalado que habrá que encauzar mediante el proceso diplomático.

Así, aunque ha dicho que "nadie puede privar a otro país de su derecho a la legítima defensa", ha incidido en que Israel "como todos los demás", "tienen que respetar este proceso de paz" que es "fundamentalmente beneficioso para ellos y para toda la región".

Vance ha llegado a reconocer que el presidente se ha visto frustrado por las acciones de Israel, actuando "en zonas densamente pobladas por civiles en Beirut", cuando "muchas personas que no tienen nada que ver con Hezbolá pierden la vida". "Eso no es aceptable. Es precisamente el tipo de situación para la que hemos solicitado una coordinación más estrecha, con el fin de garantizar que no vuelva a suceder", ha resumido.

CONTROL DEL PASO DE ORMUZ

Sobre el control del paso de Ormuz, después de que el acuerdo establece que Irán mantendrá un diálogo con Omán "para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, en consulta con los demás Estados ribereños del golfo Pérsico", Vance ha quitado hierro a que Teherán pueda controlar el tránsito o imponer peajes.

Así, ha defendido que haya un trabajo conjunto en la región ara un marco de seguridad adecuado para los estrechos. "No queremos que algo así vuelva a ocurrir jamás. No se trata de imponer peajes ni tasas. Se trata de garantizar que los estrechos nunca más sean utilizados como un punto de estrangulamiento para la economía mundial", ha subrayado.

Vance incidido así que Washington trabajará para que el acuerdo final con Irán "refleje ese principio". "Si eso no queda reflejado en el acuerdo final, entonces no habrá acuerdo final", ha recalcado.

Por todo ello, el vicepresidente norteamericano ha reivindicado que el "punto estructural fundamental" de la negociación se que Estados Unidos "tiene todas las cartas". "Si los iraníes quieren obtener los beneficios del acuerdo, tienen que darnos aquello que es necesario para acceder a esos beneficios", ha zanjado.

El acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán contempla una tregua de 60 días que será el plazo para negociar un acuerdo final que incluya la cuestión nuclear iraní, acompañada de la reapertura sin peajes del paso de Ormuz y la creación de un fondo de reconstrucción dotado de 300.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros).

El pacto ha sido duramente criticado por senadores del Partido Republicano del propio Trump, que han cargado contra el acuerdo alcanzado con Irán, por lo que consideran una cesión ante las presiones de Teherán, que sale reforzado en su pulso en el estrecho de Ormuz y tendrá acceso a fondos de reconstrucción.

Aparte del acceso al fondo, Washington, hasta que se firme el acuerdo final, prevé aprobar exenciones a las sanciones relativas a la exportación de crudo, petróleo y otros productos petroquímicos y todos los servicios asociados a las transacciones petroleras. Igualmente, se compromete a liberar fondos congelados y bienes de Irán en el extranjero basándose en la aplicación del preacuerdo sellado entre Trump y Pezeshkian.