Estrasburgo (Francia), 16 jun (EFE).- El Parlamento Europeo avaló este martes el acuerdo alcanzado entre los colegisladores europeos sobre una legislación que busca reforzar la posición de los agricultores en la cadena alimentaria e incluye disposiciones sobre etiquetado que, entre otras cosas, impedirán usar términos como "filete" o "bacon" para productos que no contengan carne.
La normativa se enmarca en la revisión del Reglamento de la Organización Común de Mercados para los productos agrícolas.
Implicará en particular promover cadenas de suministro más equilibradas y resilientes, incluyendo la generalización de los contratos escritos, para reforzar a las organizaciones de productores y contribuir a una mayor estabilidad de los ingresos de los agricultores.
Además, busca proteger las denominaciones de la carne y de ciertos productos cárnicos para garantizar la transparencia para el consumidor y evitar la competencia desleal.
El texto introduce una definición de carne como "partes comestibles de los animales" y precisa que las denominaciones como "filete", "solomillo", "costilla", "chuleta", "muslo", "pechuga" o "tocino", entre otras, deben reservarse para los productos que contengan carne y excluir a los cultivados en laboratorio.
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El acuerdo, que va más allá de la propuesta original de la Comisión, de diciembre de 2024, aumentará el poder de negociación de los agricultores en la cadena de suministro agroalimentaria gracias a los contratos escritos obligatorios, normas claras sobre el cálculo de precios para que reflejen los costes reales de producción y un papel reforzado para las organizaciones de productores en la negociación colectiva.
La eurodiputada socialista española Cristina Maestre dijo que el voto es "un paso legislativo fundamental para ayudar a nuestros agricultores y cooperativas, al devolver parte del poder a quienes alimentan a Europa".
Añadió que "al hacer obligatorios los contratos escritos, establecer mecanismos de mediación sólidos y reforzar el papel de las organizaciones de productores, hemos garantizado que los costes reales de producción se tengan en cuenta finalmente en la fijación de precios".
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La eurodiputada de Volt Anna Strolenberg dijo por su parte en un comunicado que se ha utilizado la prohibición de nombres para productos de origen vegetal como "cortina de humo para debilitar las obligaciones contractuales de los agricultores".
"Ahora, algunos productos de origen vegetal deberán ser renombrados arbitrariamente. Si bien logramos evitar algunas de las absurdas propuestas de prohibición, términos como 'filete' o 'tocino' veganos están ahora vetados", lamentó la diputada, que opinó que eso "no beneficia a la industria cárnica, que invierte cada vez más en productos veganos, y desde luego no beneficia a los consumidores". EFE
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