Río de Janeiro, 16 jun (EFE).- El asesor especial para Asuntos Internacionales de la Presidencia de Brasil, Celso Amorim, calificó este martes como una "decepción" la decisión de la Unión Europea (UE) de prohibir la importación de carne brasileña.
"No quiero decir que la medida ponga en duda nuestro acuerdo, pero es una decepción", afirmó el excanciller a la prensa, tras participar en la XXIII Conferencia del Fuerte de Copacabana, en Río de Janeiro.
La Comisión Europea confirmó el pasado 20 de mayo la exclusión de Brasil de la lista de países que pueden exportar carne o productos de origen animal a la UE, por las dudas sobre el uso de antibióticos en el ganado e indicó que el país tendrá que demostrar que respeta las normas europeas para poder recuperar el acceso al mercado europeo.
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Para Amorim, la decisión de la UE contradice el espíritu de cooperación que se ha destacado entre las dos partes, especialmente después de que el Mercosur y la Unión Europea concluyeran las negociaciones de su acuerdo comercial.
"Brasil hizo un acuerdo con la Unión Europea en busca de diversificar las relaciones y convivir en un mundo multipolar. En este caso, la Unión Europea crea un estándar que todos deben seguir. Eso no es posible", señaló.
"No tiene sentido ser multilateral para unas cosas y unilateral para otras", recalcó el asesor presidencial.
Durante su intervención en el foro de seguridad internacional, Amorim criticó el resurgimiento de medidas proteccionistas en el comercio internacional y, además de las restricciones europeas a la carne brasileña, se refirió a los aranceles anunciados recientemente por Estados Unidos.
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"Defendemos un comercio diversificado y amplio, pero no podemos olvidar que el proteccionismo siempre está al acecho", afirmó el excanciller, que sostuvo que ese tipo de decisiones contradicen los principios del sistema multilateral de comercio.
La medida de la UE, que entrará en vigor a partir del 3 de septiembre, impedirá que Brasil exporte al bloque europeo carne de pollo, huevos y otros productos de origen animal, un comercio que, según datos oficiales del país suramericano, ronda los 1.800 millones de dólares anuales (unos 1.550 millones de euros).
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Según la normativa de la UE, no está permitido el uso de antibióticos en el ganado para aumentar su crecimiento o rendimiento, ni tampoco se pueden tratar los animales con los antimicrobianos reservados para infecciones humanas.
La Comisión Europea ha señalado de manera reiterada que la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud pública.
El Gobierno brasileño afirmó -en un comunicado- que tomará prontamente "todas las medidas necesarias para revertir esa decisión" y garantizar que no se interrumpa el flujo de las exportaciones de dichos productos. EFE