
La Policía Nacional recomienda a los padres reforzar la supervisión de la actividad digital de los menores durante las vacaciones de verano, una época en la que niños y adolescentes disponen de más tiempo libre, pasan más horas conectados a móviles, tablets, videoconsolas y ordenadores.
Por ello, pueden quedar más expuestos al contacto con personas desconocidas a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos online o plataformas de contenido.
Por este motivo, los agentes recomiendan establecer normas claras antes de entregar un dispositivo o permitir el acceso a un videojuego online. Entre ellas, limitar el tiempo de uso, revisar la edad recomendada de las plataformas, configurar las opciones de privacidad, desactivar chats con desconocidos cuando sea posible, impedir compras sin autorización, activar controles parentales y hablar de forma natural con los menores sobre los riesgos de aceptar regalos digitales, enlaces o solicitudes de amistad de personas que no conocen en la vida real.
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La Policía Nacional recuerda que la supervisión "no debe basarse únicamente en la prohibición, sino en el acompañamiento" y resalta la importancia de que los menores "sientan que pueden contar lo que les ocurre sin miedo a un castigo inmediato", ya que, cuando un niño o adolescente oculta una conversación, cambia de conducta, se muestra nervioso al recibir mensajes, borra chats de forma compulsiva, recibe regalos virtuales de desconocidos, utiliza cuentas secundarias o empieza a hablar de personas que sus padres no conocen, "puede existir una señal de alerta que conviene abordar con calma, pero sin restarle importancia".
También aconseja prestar atención a otros cambios de comportamiento durante el verano, como aislamiento, irritabilidad, pérdida de sueño, obsesión por conectarse, ansiedad cuando se le retira el móvil, necesidad constante de comprar elementos dentro de un juego, bajada brusca del estado de ánimo o rechazo a explicar con quién está hablando.
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La Policía recuerda que ninguno de estos signos implica por sí solo la existencia de un delito, pero sí puede indicar que el menor necesita acompañamiento, límites y una conversación adulta sobre su vida digital.
En caso de detectar una situación de riesgo, recomienda no borrar conversaciones, capturas, perfiles, nombres de usuario, enlaces, teléfonos o justificantes de pago, ya que pueden ser relevantes para la investigación. También aconseja evitar que la familia contacte directamente con el presunto autor, especialmente si existen amenazas, chantajes, petición de imágenes íntimas o indicios de explotación sexual, y acudir cuanto antes a dependencias policiales o llamar al 091 si la situación requiere una intervención inmediata.
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La Policía Nacional subraya que la protección de la infancia durante las vacaciones "no termina en la playa, en la piscina o en la calle": "También debe extenderse a la habitación, al sofá, a la tablet, al móvil y a la videoconsola. La mejor prevención comienza por una pregunta sencilla: saber con quién están hablando nuestros hijos cuando creemos que solo están jugando".
PELIGROS POR EL USO DE DISPOSITIVOS DIGITALES
El objetivo de esta información preventiva es recordar que internet no es un espacio ajeno a la vida real. Detrás de un perfil aparentemente infantil, de un jugador que ofrece ayuda para avanzar de nivel o de una persona que promete monedas virtuales, skins, mejoras, armas, accesorios o recompensas digitales, puede encontrarse un adulto que trate de ganarse progresivamente la confianza del menor con fines económicos, sexuales o de manipulación emocional.
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Los especialistas policiales insisten en que las familias deben conocer no solo qué aplicaciones utilizan sus hijos, sino también con quién hablan, en qué plataformas juegan, qué tipo de chats tienen activados y qué información personal comparten.
Muchos videojuegos permiten conversaciones privadas entre usuarios, creación de grupos, intercambio de mensajes, envío de enlaces o contacto posterior a través de otras redes sociales, lo que puede facilitar que un desconocido traslade la relación desde el juego a un entorno menos controlado.
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Uno de los riesgos más relevantes es el denominado grooming, una forma de acoso en la que un adulto contacta con un menor a través de internet, se gana su confianza de manera progresiva y puede llegar a solicitar imágenes íntimas, imponer secretos, generar dependencia emocional, amenazar con difundir contenidos o intentar concertar encuentros presenciales.
En otros casos, el contacto puede tener una finalidad económica, mediante engaños vinculados a regalos digitales, supuestas recompensas, compra de monedas virtuales, acceso a cuentas de videojuegos, enlaces fraudulentos o petición de datos bancarios de los padres.
La Policía Nacional advierte especialmente sobre las dinámicas de recompensa dentro de algunos videojuegos y plataformas digitales. Las monedas virtuales, cajas sorpresa, mejoras estéticas, pases de temporada, objetos exclusivos o ventajas competitivas pueden generar en algunos menores una necesidad intensa de conseguir nuevos elementos del juego.
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Esa motivación puede ser utilizada por terceros para ofrecer regalos a cambio de fotografías, datos personales, conversaciones privadas, videollamadas, claves de acceso o pequeños pagos que terminan convirtiéndose en una forma de chantaje o dependencia
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