Unos 350 fieles siguen el acto del Olímpic en pantallas gigantes en Arc de Triomf y Glòries

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Unos 350 fieles se han reunido este martes por la tarde en Arc de Triomf y la plaza de las Glòries, donde el Ayuntamiento de Barcelona ha colocado 2 pantallas gigantes para seguir la Vigilia de oración que encabeza el papa León XIV en el Estadi Olímpic ante la imposibilidad de conseguir entradas, que "estaban agotadas".

El acto ha empezado hacia las 18.00 horas en el Estadi Olímpic y reúne a unas 40.000 personas, y el Pontífice ha llegado poco después de las 19.30, momento en el que los laicos congregados en Arc de Triomf han aplaudido.

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FIELES, CURIOSOS Y TURISTAS

Gisela y Mery han venido desde un pueblo de la Costa Brava (Girona) para seguir la visita del Pontífice y, tras verlo esta mañana en el exterior en la Catedral de Barcelona, se han acercado al Estadi Olímpic pese a no tener entradas, por lo que finalmente han optado por seguir la vigilia desde Arc de Triomf: "Intentamos conseguir las entrada y no pudimos, ya estaban agotadas".

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Sobre Robert Prevost han dicho que les parece un Papa muy simpático y su mensaje muy adecuado, "sobre todo por el hecho de acercar a la gente a la caridad y a la fe en los tiempos que corren hoy en día, con las guerras y la separación política".

Mili y Yeri, ambas creyentes, afirman que han venido a Arc de Triomf por curiosidad y cercanía: "En los años que llevamos viviendo aquí no ha venido ningún papa, y es una alegría que haya venido después de haber pasado por Madrid".

Por otra parte, Lucía, vecina de Barcelona y católica practicante, admite que ha venido a Arc de Triomf porque no pudo comprar entradas para el evento del Pontífice en Montjuïc.

Al Arc de Triomf también se han acercado turistas y vecinos, como Amila, originaria de Viena (Austria), que trabaja en un hotel de Barcelona, que ha confesado que ha acudido para ver la interpretación de Álvaro Soler en el Estadi Olímpic.

LOS JÓVENES

En Glòries, la retransmisión ha sido seguida por varios laicos, curiosos y turistas, que se han detenido para seguir el acto a través de la pantalla.

Entre los asistentes, Beatriz, que ha acudido esta mañana también al exterior del acto en la Catedral, se ha confesado muy devota, y ha enseñado orgullosa una talla de la Virgen de Fátima que lleva siempre en el bolso, aunque dice que tanto el acto en la Catedral como la retransmisión en Glòries han despertado poco interés ciudadano.

"Claro, es que viene de Madrid, y ahí sí que ha sido...", se lamenta, y también ve a pocos jóvenes, cosa que atribuye a la Selectividad, que ha empezado este martes en Catalunya.

Los motivos por los que ha acudido Aneta son un poco diferentes: ella es de Varsovia (Polonia) y es arquitecta, y ha viajado a Barcelona desde el pasado fin de semana para estar presente en los actos de conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, de cuya obra es muy fan, hasta el punto de que lleva tatuada su firma en el brazo.

De hecho, ha visitado Barcelona en una veintena de ocasiones --conoce cada rincón de la Sagrada Família-- y ha visitado casi todos los monumentos de Gaudí, excepto Villa Quijano, el conocido como El Capricho de Gaudí, en Comillas (Cantabria): "La visitaré este año", asegura.

Los abanicos, los paraguas, las gafas de sol y las botellas de agua han hecho acto de presencia porque, en los momentos en que las nubes se han retirado del cielo, el calor ha hecho que los asistentes se intentaran refugiar en las sombras de los árboles de alrededor.