Rostyslav Averchuk
Leópolis (Ucrania), 7 jun (EFE).- Tras el rechazo del presidente ruso, Vladimir Putin, a la oferta de su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, de una reunión directa, Ucrania apuesta por aumentar los ataques en territorio ruso, alterar la dinámica del frente y aumentar la presión internacional sobre Moscú.
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La respuesta negativa del líder ruso a la carta abierta del presidente ucraniano no sorprendió a nadie en el país invadido. Muchos creen que la carta iba dirigida principalmente a las élites rusas y a los socios de Ucrania en el extranjero, incluidos Estados Unidos, más que al propio Putin.
Mientras el país se prepara para una intensa campaña veraniega de ataques de largo alcance y duros combates en el frente, en Ucrania está cobrando fuerza la opinión, por primera vez en mucho tiempo, de que una resistencia sostenida podría obligar a Rusia a moderar sus objetivos en la invasión que se ha prolongado durante más de 51 meses.
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Presión de los drones
“Al rechazar la oferta del presidente Zelenski de entablar conversaciones de paz directas, Putin perdió la oportunidad de salir de su guerra fallida”, señaló el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, en un comunicado.
Sibiga cree que Rusia acabará teniendo que aceptar una solución diplomática, pero sus condiciones empeorarán con el tiempo.
“Las cosas solo empeorarán para Rusia. Las pérdidas en el campo de batalla seguirán aumentando. Los fracasos serán cada vez más humillantes”, subrayó el ministro, tras el segundo ataque con drones de largo alcance en la zona de San Petersburgo en una semana, ocurrido el sábado.
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El creciente alcance de estos ataques contra puertos, petróleo e infraestructura militar se ha convertido en un argumento clave para Kiev y Sibiga subraya que "ya no quedan lugares seguros" en Rusia.
El domingo, un ataque ucraniano dañó un puente clave en Chongar, que une el sur de Ucrania ocupado con Crimea, según las autoridades instaladas por Rusia, lo que ilustra el continuo empeño de Kiev en aislar la península, en medio de una escasez creciente de combustible.
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Los ataques con drones en el campo de batalla y contra la retaguardia y logística del ejército ruso también están mermando la capacidad de Moscú para mantener la presión ofensiva.
"La falta de efectivos del enemigo en el frente es evidente; se siente con mayor intensidad cada mes que pasa", dijo Andrii Biletski, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército del Ejército ucraniano, en una entrevista televisiva, señalando que Rusia ya no puede permitirse ataques masivos.
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El general Biletski destacó la superioridad de Ucrania en la guerra con drones, así como las dificultades de Rusia para lograr mayores avances en el campo de batalla. Citó la captura por parte de las fuerzas invasoras de apenas 10 kilómetros cuadrados en mayo, que, según estimaciones ucranianas, tuvo un costo de más de 30.000 soldados rusos muertos y heridos.
Si las tendencias actuales continúan, argumenta el general, podría producirse "un punto de inflexión en el frente" en un plazo de 6 a 7 meses, lo que llevaría a la clara constatación de que Rusia está perdiendo tácticamente en el frente.
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La creciente brecha entre la insistencia de Rusia en la capitulación de Ucrania y la realidad que cambia gradualmente en el campo de batalla —agravada por una economía debilitada por la guerra y un aislamiento global parcial— aumenta las posibilidades de que Moscú se vea obligado a entablar negociaciones serias, declaró a EFE Oleksi Melnik, analista del Centro Razumkov.
El control de Moscú sobre el espacio informativo interno se está debilitando debido a los efectivos ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera y los puertos, señaló Melnik, en medio de informes sobre la creciente desilusión dentro de las élites rusas por la obsesión de Putin con la guerra.
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En Kiev, que resistió con éxito la presión estadounidense ejercida entre bastidores para ceder los territorios en el Donbás, exigidos por Rusia a cambio de una vaga promesa de alto el fuego, existe la esperanza de que este cambio de equilibrio impulse a los socios extranjeros a aumentar su apoyo.
Según Melnik, durante mucho tiempo los ucranianos han sentido que sus aliados les proporcionaron la ayuda justa para evitar la derrota total de Ucrania, pero demasiado poca para asegurar la victoria sobre Rusia, lo que resultó en una guerra de desgaste prolongada y con un elevado número de bajas.
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“La negativa de Putin a la paz debería conllevar un aumento significativo de la presión internacional sobre Rusia y del apoyo a Ucrania”, subrayó el ministro Sibiga en su declaración.EFE
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