París, 7 jun (EFE).- Los padres de Lyhanna, la niña de once años cuya muerte ha provocado una profunda conmoción en Francia y reabierto el debate sobre posibles disfunciones en la cadena judicial en la gestión de denuncias por violencia sexual contra menores, le pidieron perdón este domingo por lo que tuvo que vivir.
"Lyhanna, perdón, perdón por lo que viviste. Te queremos tanto", manifestaron los padres de la niña asesinada en un mensaje leído por una tía de la menor, cuya muerte ha "derrumbado" a una familia, que con su hijo pequeño, encabezó una marcha blanca multitudinaria en su memoria en la localidad de Fleurance (Gers, suroeste).
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La familia dio las gracias por el apoyo a las 6.000 personas presentes, según la prefectura de Gers, frente a "este drama abominable". "Nadie está preparado para vivir una desaparición tan brutal (...) Todo nuestro pequeño mundo se ha derrumbado", declaró.
Tras una pancarta blanca, con dos fotos de una sonriente Lyhanna, y el lema '¡Nunca más esto! Te queremos. Te echamos de menos', los padres de la niña, con su hijo menor en brazos, iniciaron la marcha a primera hora de la tarde, acompañados del alcalde de Fleurance, Grégory Bobbato, y detrás de miles de personas vestidas en su mayoría de blanco y con flores blancas en las manos.
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"Lyhanna es el último acto de una tragedia que se desarrolla desde hace demasiado tiempo: la de negar la palabra de los niños, cuando debería merecer toda nuestra atención, como otros países europeos saben hacerlo desde hace años", denunció Bobbato en un discurso.
La muerte de la niña no es "la suma de fallos individuales. No nos equivoquemos: se trata de un fallo social, nada menos", sentenció.
"Nunca más los niños víctimas deben encontrarse con una acumulación de denuncias archivadas por falta de pruebas suficientes. Nunca más los niños deben ser presas que se acumulan para depredadores que merodean con total impunidad. Nunca más debemos guardar silencio. Que la vergüenza cambie de bando", dijo.
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Con ausencia de dirigentes políticos por petición expresa de los padres de la niña, al margen de los responsables locales que les acompañaron en la búsqueda de su hija, la marcha arrancó delante de la piscina, donde el sospechoso de su muerte aseguró que la dejó después de llevarsela del colegio en su coche el 29 de mayo.
Ante la puerta del colegio se produjo precisamente uno de los momentos más simbólicos de la jornada: el padre de la niña se quitó su camiseta blanca con la foto de su hija para dejarla a la entrada del establecimiento al que ya no volverá.
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Muchos de los participantes en la marcha, que algunas cadenas de televisión retransmitieron en directo, manifestaron a las cámaras su inmensa tristeza, su incomprensión y su rabia por la muerte de la pequeña debido a los presuntos fallos de la cadena judicial y policial que no investigaron con la diligencia debida varias denuncias por violación o abusos de menores presentadas contra el sospechoso, Jérôme Barella, la primera en 2017.
El cuerpo de Lyhanna fue localizado el pasado jueves, seis días después de su desaparición, en un silo de grano en desuso de una explotación agrícola situada cerca de Puycasquier, a unos 15 kilómetros de su colegio, y donde Barella trabajó en el pasado.
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La identificación formal se produjo un día después, el viernes, gracias a pruebas de ADN, aunque aún no se han hecho oficiales las causas de la muerte.
Barella, de 41 años, es el padre de una amiga de la víctima y acumula denuncias por agresiones sexuales contra menores, algunas archivadas y otras aún en curso.
Fue detenido a las pocas horas de la desaparición de la niña y está bajo investigación por secuestro y privación de libertad e ingresó en prisión preventiva.
Abiertamente, el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, expresó hoy su "vergüenza" ante la muerte de Lyhanna por "un fallo grave y una enorme negligencia por parte de las autoridades públicas", que "habría podido y debido evitarse".
Sin tapujos, el presidente francés, Emmanuel Macron, ya reconoció el viernes que hay "fallos": "No podemos aceptar lo que ha pasado; no podemos decir a la familia que todo funcionó bien, porque no es cierto", declaró durante una visita oficial a Montenegro.
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En la diana de la polémica, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, advirtió de posibles sanciones si se confirman negligencias o malas prácticas profesionales y convocó este lunes a los fiscales generales del país en París para analizar la situación.
El lunes por la tarde están previstas manifestaciones ante el Ministerio de Justicia y tribunales en toda Francia en homenaje a la menor, así como en protesta por el tratamiento judicial de su caso y de otros similares. EFE
(foto) (vídeo)
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