Entre yates y montañas, Montenegro espera su hora europea

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Yuval Molina Obedman

Tivat (Montenegro), 6 jun (EFE).- En la bahía de Kotor, donde las montañas parecen haberse abierto para dejar entrar el mar, la UE y los seis países de los Balcanes Occidentales se reunieron el viernes para impulsar el proceso de adhesión de la región al bloque comunitario.

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Tivat, su ciudad más joven, alberga Porto Montenegro, la mayor comunidad náutica del Mediterráneo: hileras de tiendas de lujo, nuevas construcciones que imitan la arquitectura local y yates amarrados en el puerto, vacío salvo por la estela de diplomáticos y periodistas llegados para la cumbre de la UE con los seis socios de la región - Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia del Norte, Montenegro y Serbia.

Desde esta localidad portuaria - de apenas 10.000 habitantes - el presidente montenegrino, Jakov Milatović, calificó la cita de "el acontecimiento diplomático más significativo de la historia moderna del país".

De hecho, la UE anunció que ya redacta el tratado de adhesión de Montenegro. "Por primera vez desde 2013", tras la adhesión de Croacia, Bruselas cuenta "los días para la próxima ampliación", dijo el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

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Montenegro, miembro de la OTAN desde 2017 y usuario del euro, negocia su adhesión desde 2012 y es hoy el candidato más avanzado de la región.

El eslogan "28 para 2028" circula ya en los pasillos de Bruselas, aunque la ratificación por los Veintisiete es otro proceso en sí mismo.

Montenegro formó parte de la antigua Yugoslavia y, tras las guerras de disolución de los años noventa, quedó unida a Serbia hasta 2006, cuando un ajustado referéndum -el 55,5 % votó a favor, rozando el umbral mínimo exigido por la UE- le dio la independencia.

Pero la herencia de tres décadas del mismo partido en el poder pesa sobre los capítulos más difíciles: el 23 y el 24, sobre justicia, derechos fundamentales y lucha contra la corrupción, explicó Marjan Šarec, eurodiputado ponente sobre Montenegro y exprimer ministro esloveno, en un encuentro con la prensa en Bruselas días antes de la cumbre.

El capítulo 27, sobre medio ambiente, plantea otro reto concreto: la central térmica de Pljevlja, única planta alimentada por carbón del país, que genera cerca del 40 % de su electricidad.

Según una evaluación conjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Instituto de Salud Pública de Montenegro, la contaminación es responsable del 22 % de la mortalidad local.

La planta acaba de completar una reconstrucción ecológica, pero Podgorica no contempla su cierre definitivo hasta 2041, según fuentes del Gobierno.

El 21 de mayo, Montenegro celebró el 20 aniversario de su independencia con un concierto gratuito de Ricky Martin en la plaza de la Independencia de su capital, Podgorica.

Pero la influencia serbia sigue siendo un frente abierto: alrededor del 30 % de los montenegrinos se identifican como serbios, y la Iglesia Ortodoxa Serbia -la institución que goza de mayor confianza ciudadana en este país- ha jugado un papel activo en la política montenegrina, actuando, según Šarec, como vector de influencia de Belgrado y Moscú.

Fue precisamente una ley sobre la Iglesia impulsada por el ex presidente de Montenegro, Milo Djukanović, la que precipitó el cambio de poder en agosto de 2020, cuando una coalición heterogénea de europeístas, prorrusos y sectores cercanos a la Iglesia puso fin al dominio de su partido, en el poder desde la era yugoslava.

"Es una cuestión de vida o muerte", valoró Šarec sobre las ambiciones territoriales de Belgrado, ya que "algunos políticos serbios ven Montenegro como Irak y Kuwait".

Los Veintisiete negocian ya la inclusión de salvaguardias en el tratado de adhesión, escaldados por la experiencia húngara -el veto reiterado y el incumplimiento del Estado de derecho.

"Los Estados miembros temen los caballos de Troya después de Orbán", admitió Šarec, "pero Montenegro y Albania son países pequeños; sería una señal enorme para la región en la que compiten Moscú y Pekín".

"Si dejas a los niños en casa del vecino hasta que estén listos, uno acaba conociendo al gángster ruso del barrio y otro se enamora de las muñecas chinas", resumió el viernes el primer ministro albanés, Edi Rama.

Aun así, "hay tres cosas que no puedes predecir: Dios, el sexo y la UE", apostilló.

A pocos kilómetros de Tivat, la ciudad de Kotor conserva intacto su casco medieval, declarado patrimonio de la UNESCO.

Para Šarec, el momento es tan decisivo como el paisaje es antiguo. "En los Balcanes Occidentales", dijo, "incluso el pasado es incierto." EFE

ymo/par/rcf