Armenia celebra unas legislativas marcadas por la derrota en Nagorno Karabaj y el giro diplomático de Pashinián

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Armenia celebra este sábado unas elecciones parlamentarias en las que el actual primer ministro, Nikol Pashinián, busca la reelección sumido en un proceso de conversaciones de paz con antiguos rivales como Turquía y Azerbaiyán después de la derrota militar de 2023 en la ofensiva azerí para reintegrar la región de Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, y su realineamiento con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) tras años de relaciones político-militares con Rusia.

Los comicios, que podrían considerarse los más relevantes en el Cáucaso sur desde la 'Revolución de Terciopelo' de 2018 --una serie de manifestaciones encabezadas por Pashinián contra el entonces primer ministro, Serzh Sargsián, y el gubernamental Partido Republicano, en el poder desde 1999--, han tenido el postconflicto como uno de sus epicentros, por lo que la votación se ve como un plebiscito al jefe del Ejecutivo tras el varapalo en Nagorno Karabaj y su respuesta en el plano diplomático.

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Las últimas parlamentarias tuvieron lugar en 2021, por lo que las de este sábado son las primeras que se celebran desde la traumática derrota en Nagorno Karabaj, que llevó a Azerbaiyán a reintegrar el territorio y provocó la huida de la totalidad de la población armenia, en lo que Ereván describió como una "limpieza étnica".

La región, de unos 4.400 kilómetros cuadrados de extensión y 100.000 habitantes antes de la ofensiva azerí, fue escenario de varias guerras entre 1992 y 1994 --que se saldó con victoria armenia--, tras años de guerra de guerrillas, y varios meses de 2020, si bien fue la última ofensiva azerí la que revirtió la situación y dio carpetazo a las aspiraciones separatistas, emanadas del proceso de desmembramiento de la Unión Soviética.

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La nueva realidad llevó a Pashinián a hacer frente a numerosas críticas a nivel interno por la derrota militar en Nagorno Karabaj, altamente simbólico para la población armenia, y a virar hacia un proceso diplomático con el que defiende que busca lograr una paz y estabilidad definitivas para impulsar un desarrollo económico y social de la población.

El epicentro de este giro se encuentra precisamente en el proceso de paz con Azerbaiyán --con los críticos del jefe de Gobierno acusándole de realizar concesiones indebidas a Bakú-- y su principal aliado, Turquía, con el que Armenia mantiene un contencioso histórico derivado del genocidio armenio durante el Imperio Otomano, hechos que Ankara se niega a reconocer y que han lastrado desde hace décadas las relaciones bilaterales.

La ruptura de relaciones llegó en 1993, cuando Turquía cortó lazos con Armenia precisamente a causa de la guerra en Nagorno Karabaj y la proclamación de la independencia de la República de Artsaj, un paso duramente criticado por Ankara, que dio apoyo militar y diplomático a Bakú, algo que mantuvo y reforzó de cara a la recaptura del territorio en 2023.

DISTANCIAMIENTO DE RUSIA

Las elecciones pondrán a prueba también la política de Pashinián de optar por un distanciamiento de Rusia, tradicional aliado de Armenia, acelerado a raíz de la derrota en Nagorno Karabaj, cuando Ereván elevó el tono contra Moscú por su inacción ante la ofensiva de Azerbaiyán.

Pashinián pidió tras el conflicto "no hacer la vista gorda" ante el "fracaso" del contingente ruso a la hora de vigilar el cumplimiento del alto el fuego pactado en 2020 --que incluyó el despliegue de tropas de pacificación de Rusia-- y esgrimió que la situación permitía concluir que "los sistemas de seguridad externa que están implicados no son eficaces".

Rusia respondió criticando los "ataques inaceptables" de Pashinián y acusándole de "intenta desviar su responsabilidad por los fracasos en su política nacional e internacional, culpando a Moscú", al tiempo que insinuó que el primer ministro armenio había optado hace años por iniciar un viraje hacia Occidente, alejándose de la postura mantenida por el Partido Republicano, marcadamente prorruso.

Pashinián, que optó en enero de 2024 por congelar la participación armenia en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) --liderada por Rusia-- ha defendido públicamente replantear la relación de Ereván con la Unión Europea (UE), llegando a presentar en enero de 2025 un proyecto de ley que plantea la adhesión del país al bloque a través de un referéndum, si bien por ahora no hay una fecha sobre la mesa.

En este proceso, la UE y Armenia celebraron el 5 de mayo su primera cumbre bilateral, en la que firmaron un acuerdo de conectividad para reforzar los vínculos en transporte, energía y digitalización, y en la que elevaron su relación para profundizar su cooperación económica y en materia de seguridad, provocando un creciente malestar en Rusia, que ha amenazado con suspender o impugnar los acuerdos energéticos con Ereván y ha prohibido temporalmente la importación de ciertos productos procedentes del país surcaucásico.

EL ACUERDO CON EEUU

A todo ello se suma el papel de Estados Unidos en la región, donde se ha mostrado más activo en los últimos años, incluida una visita en febrero a Armenia y Azerbaiyán por parte del vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien se convirtió en el funcionario de mayor rango en viajara al Cáucaso sur en los últimos años.

La implicación del presidente norteamericano, Donald Trump, data de agosto de 2025, cuando acogió un encuentro en la Casa Blanca entre Pashinián y el presidente azerí, Ilham Aliyev, para acelerar el proceso de paz, ya encarrilado por entonces --si bien aún quedan flecos pendientes--, materializando así la irrupción de Washington en una zona dominada históricamente por Rusia.

Este proceso recibió otro espaldarazo la semana pasada, cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores armenio, Ararat Mirzoián, firmaron un acuerdo de asociación estratégica y pactaron un marco para poner en marcha un proyecto de corredor estratégico que enlazará Azerbaiyán con su exlave de Najicheván a través del sur de Armenia.

El corredor, que ha recibido el nombre de Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional (TRIPP) concede a Estados Unidos "derechos exclusivos para el desarrollo" de esta ruta a través de la región armenia de Siunik, con el objetivo de resolver una de las exigencias de Bakú para obtener algún tipo de continuidad territorial con Najicheván.

Los movimientos diplomáticos han llevado durante las últimas semanas a cruces de acusaciones sobre supuestas campañas de desinformación e influencia por parte de Rusia para decantar la votación, mientras que Trump ha expresado abiertamente su apoyo "total" a su "gran amigo" Pashinián de cara a las elecciones.

Por su parte, Turquía y Azerbaiyán no se han pronunciado sobre su posible preferencia de una victoria de Pashinián --en parte por temor a que este apoyo provoque un vuelco entre los votantes--, mientras que un sondeo de la ONG International Republican Institute, con sede en Washington, refleja que el 38% de los encuestados votarían por el gubernamental Contrato Civil, si bien un 23% no respondieron y un 20% se mostraron indecisos.

El estudio deja muy por detrás a tres partidos opositores con inclinaciones prorusas, entre las que destacan el bloque Armenia Fuerte del millonario ruso de origen armenio Samuel Karapetián, quien se encuentra bajo arresto domiciliario por supuestamente incitar un golpe al apoyar a la Iglesia Apostólica en un encontronazo entre sus líderes y Pashinian.

En cualquier caso, Armenia Fuerte figura con un 7% de los votos, por delante de la Alianza Armenia del expresidente Robert Kocharián --que obtendría un 4% de las papeletas-- y Armenia Próspera --que mantiene lazos con el partido gubernamental ruso Rusia Unida--, fundada por el empresario Gagik Tsarukián y que se haría con el 2% de los respaldos.