Exponer a los 97 años: "Creo que pinto mejor con un ojo que con dos", dice Ángel Baldovino

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Sergi Ill

Palma (España), 28 may (EFE).- A punto de cumplir 97 años, el artista argentino Ángel Baldovino expone su última remesa de cuadros en la ciudad isleña española de Palma tras una vida entregada al arte y sin que los achaques lo frenen: "Solo veo por un ojo, el otro tiene glaucoma, y creo que pinto mejor con uno que con dos".

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Baldovino (Buenos Aires, 1929), que se afincó en los años 70 en Mallorca después de enamorarse de la isla del este de España durante un viaje previo, asegura en una entrevista con EFE que seguirá pintando, "con el permiso de Dios hasta que pueda", con la esperanza de llegar a ser centenario.

Huérfano de padre desde joven a consecuencia de una peritonitis, se crió con su madre, que quedó viuda con 25 años y que trabajaba en una fábrica en su país natal, donde ya, desde su tierna adolescencia, se dedicaba a pintar cuadros para venderlos en la calle.

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"Aprecio el mundo de la mujer", expresa emocionado mientras recuerda lo que significó para él su progenitora.

Baldovino presenta ahora una exposición titulada 'La luz viene de arriba', en la galería Cansalas Gallery & Art House de Palma, con 23 obras, la mayoría pintadas en el último año y que se suman a una larga trayectoria de "más de 100.000 cuadros" a lo largo de su vida.

La muestra, que se inaugurará oficialmente el 3 de junio, será la primera en solitario del artista en 20 años, puesto que la anterior se produjo en 2006.

"Tengo cuadros en todas partes del mundo. Al estar siete años en las calles de Buenos Aires, en una zona histórica, vendí muchos, porque venían personas de todas partes: de Italia, Alemania, Austria, Suiza y Brasil", justifica el veterano artista.

Aunque comenzó en su juventud con pintura figurativa, su manera de entender el arte, a medio camino hacia lo abstracto, busca reflejar un mundo sobrenatural donde lo onírico se entremezcla con su longeva trayectoria vital, sus experiencias y con un episodio que lo dejó en coma, al borde de la muerte.

"Siempre persigo el misterio, la magia que tiene que tener un cuadro", manifiesta el artista, quien sigue nutriéndose de conocimiento, especialmente a través de la lectura, algo que le apasiona, con Oscar Wilde y Fiódor Dostoyevski, entre sus autores que le son predilectos.

En sus pinturas, dice, pretende expresar, primero, su "dignidad", y después, la idea de que "la naturaleza humana hay que protegerla", porque, de lo contrario, se iría "todo al garete, no quedaría nada".

La combinación de Argentina y Mallorca también reluce en sus obras porque en los paisajes que representa en los cuadros se mezcla la "pampa húmeda grande" del país sudamericano con la belleza de la isla mediterránea, todo ello expresado desde la "humildad" de quien se erige como observador tanto de la realidad visible como de lo metafísico.

"Siento al pueblo mallorquín, muy noble, muy amigo. Mallorca es un paraíso para mí", manifiesta.

El humanismo es otro de los elementos que marcan su arte, que bebe de sus arraigadas convicciones católicas: "Me preocupa que haya guerras y que se destruya el hombre a sí mismo", concluye. EFE

(foto)(vídeo)