El líder serbobosnio teje lazos en EEUU para debilitar supervisión internacional de Bosnia

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Ivan Blazhevski

Skopie, 21 may (EFE).- El líder de los serbios de Bosnia, Milorad Dodik, un paria para la Unión Europea (UE) y sancionado durante años por Washington, ha logrado revertir su aislamiento internacional a golpe de lobby en EEUU y lazos con el entorno del presidente Donald Trump, con interés en hacer negocios en la región.

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El veterano dirigente de la entidad serbia de Bosnia-Herzegovina, un secesionista que considera Bosnia un "Estado fallido" y es amigo del presidente ruso, Vladímir Putin, ha tejido una relación con el entorno de Trump que se tradujo en la retirada de las sanciones impuestas por Washington.

Según la prensa alemana y bosnia, EEUU también presionó para lograr la dimisión el pasado día 10 del alto representante internacional en el país, el alemán Christian Schmidt, encargado de supervisar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz de Dayton, que pusieron fin a la guerra en Bosnia (1992-1995), y que era un enemigo político de Dodik.

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Bosnia-Herzegovina, con unos 3,2 millones de habitantes, está dividida en dos entidades (la República Srpska y la Federación croato-musulmana) unidas en un débil Estado central supervisado por la comunidad internacional por medio del alto representante.

El complejo sistema político en uno de los países más pobres de Europa fue creado tras la guerra, que dejó unos 100.000 muertos, y ha permitido un frágil acuerdo entre comunidades enfrentadas, con la figura del alto representante como garante de la estabilidad.

La operación de Dodik se ha apoyado en una red de firmas de lobby en Washington financiadas por la República Srpska, que habría destinado desde 2025 a ello al menos 8,9 millones de dólares, según una reciente publicación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (OCCRP).

Uno de los contratos, citado por OCCRP, incluía explícitamente la intención de obtener apoyo de EEUU para forzar la destitución de Schmidt.

El propio Schmidt, que dirigió en los últimos cinco años la Oficina del Alto Representante en Sarajevo, evitó ofrecer detalles sobre su salida y la calificó la semana pasada ante el Consejo de Seguridad de la ONU como una "decisión personal".

La operación de Dodik ha incorporado incluso a antiguos diplomáticos estadounidenses, entre ellos el exembajador Jonathan M. Moore, que trabajó en Bosnia entre 2014 y 2017 como jefe de la misión de la OSCE y que ahora asesora a la República Srpska en tareas de comunicación y estrategia, con un contrato de unos 30.000 dólares mensuales, según OCCRP.

"Este lobby fue personal, para levantar las sanciones contra Dodik y por intereses empresariales, y todo ello con fondos públicos pertenecientes a los ciudadanos", criticó Ivana Korajlic, directora ejecutiva de Transparencia Internacional en Bosnia-Herzegovina, en declaraciones a EFE.

En 2025, la administración Trump levantó las sanciones impuestas a Dodik, que habían sido ampliadas en 2023 bajo el demócrata Joe Biden por presuntos casos de corrupción, abuso de poder y socavar al Estado bosnio.

Dodik, que durante años ha desafiado a las instituciones centrales de Bosnia y ha defendido la independencia de los serbobosnios, ha sido una figura central en la inestabilidad crónica del país, que no le permite avanzar en su ambición de entrar en la UE.

El líder ultranacionalista ha dominado la política serbobosnia durante dos décadas y sigue siendo el líder del principal partido serbobosnio y conserva una enorme influencia, pese a que perdió la presidencia de la República Srpska en agosto de 2025 tras una condena judicial por desobedecer decisiones del alto representante,

Después del levantamiento de las sanciones se han intensificado los contactos entre Dodik y el entorno de Trump, con el líder serbobosnio invitado al Desayuno de Oración Nacional el pasado febrero, un foro en Washington donde el presidente estadounidense ofreció un discurso.

El pasado abril, el hijo de Trump, Donald Trump Jr., visitó Banja Luka, la capital de República Srpska, por invitación del hijo de Dodik, Igor.

La visita se produjo tras una peregrinación similar a Banja Luka el año anterior por parte de Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y antiguo abogado personal de Trump, quien apareció en un acto a favor de Dodik luciendo una gorra roja con el lema 'Make Srpska Great Again'.

Al mismo tiempo varios proyectos económicos en Bosnia han comenzado a incorporar intereses vinculados al círculo de Trump, entre ellos un proyecto de gasoducto valorado en 1.500 millones de dólares que conecta el país con una terminal de gas natural licuado de Croacia.

El acuerdo se firmó el 28 de abril y, según medios bosnios, el posible futuro inversor es la empresa estadounidense 'AAFS Infrastructure and Energy', dirigida por el abogado Jesse Binnall, vinculado antes con Trump, y en la operación participa Joseph Flynn, hermano del exasesor de seguridad nacional del presidente estadounidense Michael Flynn. EFE