Un eventual retorno del Reino Unido a la UE ya divide a los aspirantes a suceder a Starmer

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Javier Otazu

Londres, 18 may (EFE).- La posibilidad de un retorno del Reino Unido a la Unión Europea, cuando se cumplen diez años del traumático Brexit, ya se adivina como uno de los principales temas que dividirán a los aspirantes a suceder al primer ministro británico, Keir Starmer, que se encuentra en sus horas más bajas.

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El sábado, el exministro de Sanidad Wes Streeting, visto como representante del ala derecha del laborismo, se expresó con contundencia: calificó el Brexit como "un error catastrófico" y añadió: "El futuro del Reino Unido está en Europa, y algún día de vuelta en la Unión Europea".

Sus palabras tuvieron un eco máximo porque fue en ese mismo foro -un acto interno del partido- donde confirmó que aspira a suceder a Starmer al frente de la formación y por ende a ocupar su puesto como primer ministro para lo que queda de legislatura, hasta las elecciones de 2029.

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Sin embargo, el que se perfila como 'favorito' de las bases laboristas y principal rival de Streeting, el alcalde de Mánchester Andy Burnham, se mostró este lunes mucho más escéptico al respecto: "Yo no propongo que el Reino Unido vuelva a la UE. Respeto el referéndum (del Brexit)", dijo hoy en un foro de inversores en Leeds (norte de Inglaterra).

Y agregó: "Mi opinión es que el Brexit ha sido dañino, pero lo último que deberíamos hacer es volver a esa discusión".

Burnham, que apoyó la permanencia en el bloque en el referéndum de 2016, tiene probablemente en cuenta que su base electoral en el Gran Mánchester votó mayoritariamente por la salida de la UE, como en  general el norte de Inglaterra, y depende de esos electores para ser elegido en un escaño del Parlamento para el que ya se ha presentado como candidato (ser diputado es condición 'sine qua non' para aspirar a liderar el laborismo).

Esta pugna que se adivina entre Streeting y Burnham a cuenta de la UE es reflejo de la que en 2016 sufrió internamente el laborismo, cuando su entonces líder Jeremy Corbyn mantuvo una actitud ambigua o ambivalente que no contentó a nadie: ni a la juventud de Londres, mayoritariamente favorable a quedarse en la UE, ni a la población adulta del resto del país, muy resentida con Bruselas.

El viceprimer ministro, David Lammy, advirtió hoy de que una "guerra fratricida" en el partido sobre el retorno o no a la UE es lo último que necesita, y aventuró que, de ampliarse estas discrepancias, eso beneficiará sin duda a Reform UK, el partido populista de Nigel Farage en ascenso en todos los sondeos y que acaba de infligir una sonora derrota al laborismo en las últimas elecciones municipales.

En Bruselas, esta futura pugna ya ha provocado este lunes preguntas de los periodistas sobre si la Comisión Europea apoyará ese eventual retorno del Reino Unido.

La portavoz jefa de la Comisión, Paula Pinho, respondió que no le tocaba a ella comentar "la situación en el Reino Unido" ni las discusiones en ese país sobre "cualquier proyecto de ingresar en la UE".

Preguntada sobre si podría comentar los términos de lo que sería la membresía británica en el caso de un retorno, Pinho respondió: "Aún no estamos ahí. Y si alguna vez llegamos a ese momento, le responderé".

La portavoz quiso delimitar el momento actual de relaciones bilaterales entre el Reino Unido y la UE a "las discusiones actuales de una cooperación mayor en ciertos ámbitos, es ahí donde estamos (...) más que especular sobre asuntos mayores o renovados".

Y el primer ministro Keir Starmer no quiso entrar en el debate sobre el retorno a la UE en una intervención esta misma tarde: recordó que este próximo verano hay prevista en Bruselas una cumbre entre la UE y el Reino Unido "que será un importante paso adelante en nuestra relación (para) acercarnos a Europa".

Pero para quien pensase que Starmer preparaba el terreno para ese retorno a la UE, lo descartó a corto o medio plazo: "No quiero perderme en un debate sobre lo que puede pasar dentro de varios años", concluyó. EFE