Daniela Calone
Montevideo, 18 may (EFE).- Los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz fueron asesinados el 20 de mayo de 1976 en Buenos Aires junto a los exmilitantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw, en uno de los crímenes más emblemáticos del Plan Cóndor y de la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.
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Han pasado 50 años de un hecho que Santiago Gutiérrez, nieto de Héctor Gutiérrez Ruiz y diputado del Partido Nacional, aseguró a EFE que significó "el asesinato del sistema formal de partidos" en Uruguay, mientras que Rafael Michelini, hijo de Zelmar Michelini y senador del Frente Amplio, lo definió como "el principio del fin" de la dictadura cívico-militar que gobernó el país entre 1973 y 1985.
Para Michelini, el asesinato de las cuatro víctimas buscó transmitir que "nadie estaba a salvo del terror", mientras que Gutiérrez sostuvo que el crimen golpeó a figuras que representaban "todo el arco político" uruguayo de la época.
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"A mi padre, a Gutiérrez Ruiz y a Rosario Barredo y a William los mata la dictadura uruguaya. Yo creo que ahí fue el principio del fin", señala el hijo de Zelmar Michelini.
Si bien la dictadura uruguaya concluyó en 1985, Michelini sostiene que ese crimen marcó un quiebre en el respaldo a los represores: "La sociedad uruguaya en eso es muy clara: con asesinos no".
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Gutiérrez recuerda a Zelmar Michelini como "una figura central" en el escenario político de la época que había comenzado en el Partido Colorado y luego había sido uno de los fundadores del Frente Amplio, mientras que su abuelo era el presidente de la Cámara de Representantes por el Partido Nacional.
"En esa representación estaba todo el arco político de esa actualidad", resume Gutiérrez, quien añade que las muertes de los legisladores representaron un asesinato "al sistema formal de partidos políticos en Uruguay".
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"Se llevaron a papá, este no vuelve", son las palabras que quedaron grabadas en la memoria de Rafael Michelini del día en que secuestraron a su padre en Buenos Aires, el 18 de mayo de 1976. Tres días después llegó la noticia del hallazgo de los cuerpos.
Gutiérrez, nacido casi 20 años después del asesinato, dice haberse acercado a la historia de su abuelo a través del documental 'D.F. Destino Final', de su tío Mateo Gutiérrez, que reconstruye las investigaciones, pero también muestra la faceta más humana de los legisladores.
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A diferencia de quienes aún se encuentran buscando a sus familiares desaparecidos, las familias de Michelini y de Gutiérrez Ruiz saben dónde están y qué pasó con ellos.
La Asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos se reunió a principios de mayo con el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y le insistió en que ordene a las Fuerzas Armadas entregar información sobre el paradero de los desaparecidos.
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Michelini considera que esa decisión debería concretarse mediante "un decreto que encomiende la recuperación de archivos, indicios, relatos orales y otras cosas más", además de asignar responsabilidades dentro de las Fuerzas Armadas para localizar posibles archivos vinculados a los desaparecidos.
Michelini entiende que esa orden debe darse mediante "un decreto que encomiende la recuperación de archivos, indicios, relatos orales y otras cosas más, pero dando responsabilidad a determinados elementos de las Fuerzas Armadas para que, con una cabeza castrense, busquen dónde pueden estar esos archivos".
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Gutiérrez dice que esto "institucionalmente es importante y necesario", pero duda de su eficacia, en la medida en que los responsables no sienten arrepentimiento.
"Hasta en una guerra hay un momento que se paran las armas, se cura a los heridos y se vela a los muertos. Ni siquiera eso permitieron", expresa a modo de ejemplo al hacer mención a "la profundidad de la maldad de esas personas".
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Para el joven, la búsqueda de los desaparecidos "se transformó en una política de Estado", en la medida en que "los tres partidos más importantes del país en el ejercicio del poder han tenido acciones ejecutivas al respecto, algunos con más énfasis discursivo y algunos con menos".
Gutiérrez reconoce que persisten desacuerdos sobre la dictadura y sobre lo ocurrido antes y después de ese período, pero sostiene que el 20 de mayo debería existir coincidencia en "que es inaceptable que haya un uruguayo que no haya vuelto a la casa por obra y accionar del Estado".
Gutiérrez reconoce que persisten desacuerdos sobre la dictadura y sobre lo ocurrido antes y después de ese período, pero sostiene que el 20 de mayo todos deberían coincidir en "que es inaceptable que haya un uruguayo que no haya vuelto a la casa por obra y accionar del Estado". EFE
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