La iraní Ahangarani retrata en Cannes el sufrimiento de Irán a través de su propia familia

Guardar

Cannes (Francia), 17 may (EFE).- A través de cinco historias ligadas a su vida personal y a la de su familia, la iraní Pegah Ahangarani ha retratado en Cannes, fuera de la competición oficial, el sufrimiento de los iraníes en el documental de coproducción hispanocheca 'Rehearsals for a Revolution'.

"Hay familias con historias mucho más trágicas, mucho más complicadas. Conozco a madres que han perdido un hijo en la guerra y el otro ejecutado por el régimen al mismo tiempo", explicó a EFE este domingo la cineasta, que también ejerció como actriz en su país, pero que vive en Alemania en el exilio desde hace cuatro años.

PUBLICIDAD

Para ella es extraño, admite, estar en el Festival de Cannes con el telón de fondo del conflicto que se desató a finales de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel, sabiendo que su familia allí sufre las consecuencias de la guerra.

Pero es una situación que, en realidad, no le resulta "tan nueva" si la compara con el resto de su vivencia del exilio, porque siempre hay algo que "te impide apreciar todas las dulzuras de la vida".

PUBLICIDAD

"No sé si es la culpabilidad", reflexiona, una carga que también aborda en el último de los cinco capítulos de su documental, donde narra cómo fue vivir desde la distancia las multitudinarias protestas populares de enero pasado, que fueron aplastadas por el régimen en una ola represiva que, según las organizaciones de derechos humanos, dejó millares de muertos.

El documental -en el que Ahangarani llevaba trabajando cinco años- arranca, en realidad, mucho más atrás, con las figuras de sus padres en el momento de la Revolución Islámica de 1979.

Su padre fue revolucionario -consideraba, en aquella época, que el de la llegada al poder del ayatolá Jomeini fue el mejor día de su vida- y después militar voluntario en la guerra con Irak.

Pero ver los muertos del conflicto, por una parte, y las ejecuciones y arrestos políticos que el régimen perpetraba, por la otra, cambiaron sus opiniones políticas, en especial tras la desaparición de uno de los tíos de Ahangarani.

La cineasta también retrata a su madre, que se dedicó al cine igual que su padre tras dejar el frente, y la historia de una profesora suya que se acabó teniendo que exiliar porque ella, inconsciente de las posibles consecuencias, mostró fotos de la docente con el cabello sin cubrir por el velo.

Rescata de sus archivos familiares, igualmente, las escasas imágenes que se conservan de su tío Rashid, quien se suicidó tras haber participado en protestas estudiantiles en los años 90 y de haber sido arrestado.

Con todas estas historias, la cineasta va componiendo un mosaico cronológico de los movimientos sociales y políticos de la historia reciente de Irán, yendo de lo íntimo a lo general, ya que, según asegura, la suya es "una familia muy típica", con la sola particularidad de haberse dedicado al cine y de haber alcanzado cierto renombre.

En Cannes, no espera que con 'Rehearsals for a Revolution' vaya a ayudar a promover cambios políticos reales, dice, pero sí considera que el cine es un medio "muy eficaz, muy creativo, para compartir historias, vivencias y sentimientos".

Eso lo considera un "milagro" que "puede ayudar a que los pueblos del mundo se entiendan mejor" y que, en el caso particular de Irán, la gente entienda que "lo que sufre un pueblo" se traduce en víctimas reales, y no solo en cifras o estadísticas.

Cree, en todo caso, que no está habiendo tanta "empatía" ahora desde Europa con los iraníes, en comparación con otros momentos de la historia, como las protestas del movimiento 'Mujer, Vida, Libertad' que tuvieron lugar cuando ella acababa de emigrar.

"Demasiado dolor que tratar o demasiada información que tratar", reflexiona, lo que le deja el sabor de un "mundo cruel" en el que una noticia reemplaza rápidamente a otra.

Nerea González