Apagones maratonianos, protestas y sin perspectiva de mejora en Cuba: "Esto está peor"

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Claudia Dupeirón

La Habana, 14 may (EFE).– Los apagones maratonianos -de hasta 22 horas diarias en La Habana y dos días seguidos en el resto de la isla- han provocado en las últimas horas al menos una decena de pequeñas pero inusuales protestas mientras el Gobierno achaca exclusivamente la situación al bloqueo petrolero de EE.UU.

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El país caribeño marcará este jueves un nuevo récord en la profunda crisis energética que sufre desde 2024, cuando el mayor apagón de la jornada desconecte simultáneamente el 70 % de la isla en el momento de mayor demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por EFE.

La UNE prevé para el horario pico -en la tarde noche- una capacidad de generación de apenas 976 megavatios (MW) para una demanda de 3.150 MW. Ello significa que el déficit será de 2.174 MW y la afectación estimada -la desconexión real para evitar apagones desordenados- alcanzará los 2.204 MW.

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A esto se sumó la caída parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), una desconexión de parte de la red eléctrica en todo el tercio oriental de la isla, de Ciego de Ávila hasta Guantánamo, que comenzó a restablecerse en horas de la mañana de este jueves.

Con esta situación se han reportado en redes sociales y medios independientes protestas en barrios de la provincia oriental de Santiago de Cuba como el reparto Portuondo.

Por su parte en la capital, los ciudadanos han salido a quejarse en casi todos los municipios. Desde la noche del 12 de mayo han tenido lugar concentraciones, cacerolazos y quemas de contenedores de basura en La Habana Vieja, Marianao, Guanabacoa, Playa, Luyanó, Boyeros, Cotorro, Cojímar, Diez de Octubre y El Vedado.

De forma inusual, en San Miguel del Padrón tuvo lugar una protesta durante el día -habitualmente son por la noche-, cuando decenas de personas se concentraron frente a la sede del Poder Popular municipal.

"Esto está peor", resume resignado un habanero de 88 años tras más de 20 horas sin electricidad en su domicilio de El Vedado, uno de los barrios más acomodados de la capital y, hasta ahora, también una de las zonas más protegidas frente a los apagones por las autoridades.

Y sin electricidad significa también sin agua corriente, sin posibilidad de refrigerar la comida y sin poder encender un aire acondicionado o un ventilador normal cuando las temperaturas superan ya los 30 grados celsius.

La crisis energética, que se instaló en Cuba a mediados de 2024, se ha agravado en los últimos meses con el bloqueo petrolero de EE.UU., una medida que la ONU ha calificado de contraria al derecho internacional al estar dirigida contra toda la población de un país.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció la víspera que en La Habana los apagones superan las 22 horas diarias en los últimos días y dijo que la “critica” situación del SEN se debe “fundamentalmente" al "férreo bloqueo energético” de EE.UU.

Agregó que, cuando se logra restablecer la corriente algún punto de La Habana “son dos horas, hora y media, tres horas o cuatro en algunos circuitos" y luego vuelve el apagón por otras 20 horas o más.

De la O Levy insistió en que la transformación de la matriz energética para buscar alternativas sostenibles es el camino hacia la total independencia de la importación de combustibles, lo que descarta cualquier solución a corto y medio plazo para la isla.

Las autoridades estiman que este 2026 se alcance un 15 % de penetración de las energías renovables. El plan gubernamental contempla llegar al 100 % de uso de energía renovable en 2050.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó a Estados Unidos de estar “asfixiando” a la isla y calificó de “genocida” el bloqueo energético de EE.UU.

“EL CERCO ENERGÉTICO QUE NIEGAN ESTÁ ASFIXIANDO A CUBA” escribió en mayúsculas en redes sociales el mandatario y reconoció el “dramático agravamiento” de los apagones.

Cuba precisa unos 100.000 barriles diarios para sus necesidades energéticas y sólo produce unos 40.000 en sus pozos. El resto debería importarlo, pero en los que va de 2026 apenas han entrado en el país dos tanqueros con combustible del exterior, al menos de manera oficial.

Con el crudo nacional se alimentan las centrales termoeléctricas, mientras que los motores de generación -la otra pata del SEN- precisan fueloil y diesel, que debe ser importado o refinado a partir de petroleo importado (el nacional es demasiado pesado).

Además de la falta de combustible para esos motores (al que Cuba ya tenía dificultades para acceder antes del bloqueo de EE.UU. por falta de divisas) está el problema de la obsolescencia de las termoeléctricas, con décadas de explotación y sin las inversiones precisas.

Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el SEN. EFE

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