El Gobierno de Mali advierte que no negociará con grupos terroristas tras la ofensiva

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Bamako, 8 may (EFE).- El ministro maliense de Asuntos Exteriores, Abdoulaye Diop, afirmó que su Gobierno no contempla abrir ningún diálogo con los grupos terroristas en su país, después de la gran ofensiva yihadista y separatista del mes pasado que se saldó con el asesinato del ministro de Defensa, Sadio Camara.

"El Gobierno no contempla el diálogo con los grupos armados terroristas, sin fe ni ley, que son responsables de los drásticos episodios que viven nuestras poblaciones desde hace años", dijo Diop en la noche del jueves durante una alocución ante los embajadores extranjeros acreditados en Mali.

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La afirmación de Diop se produce después de que el pasado 25 de abril, varias ciudades malienses, incluida la capital Bamako, fueron blanco de una amplia ofensiva coordinada entre el Frente de Liberación del Azawad (FLA), que reclama la independencia del norte de Mali, y el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel), en la que murió el ministro de Defensa.

El jefe de la diplomacia maliense denunció que el FLA optó "libremente" por tomar partido a favor del JNIM, clasificado como organización terrorista por la ONU. "Seguimos recibiendo a combatientes terroristas arrepentidos que deciden reintegrarse al marco republicano", añadió.

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Diop insistió en que el atentado del pasado 25 de abril no tuvo otro propósito que "descabezar el liderazgo del país", con dos objetivos claramente identificados.

Explicó que el primero fue la residencia del jefe de la junta militar, Assimi Goita, en la población de Kati, al norte de Bamako, donde dos camiones cargados de explosivos fueron dirigidos contra la su casa. "Uno se detonó. Fue alcanzado a tiros y explotó. El segundo, por fortuna, no llegó a explotar", explicó.

El segundo blanco fue la residencia del ministro de Defensa, Sadio Camara, en la misma localidad, donde sí se produjo la explosión de un camión bomba que causó la muerte del jefe del Ejército.

Asimismo, el ministro recordó de que el 1 de mayo fue abierta una investigación por el Tribunal Militar de Bamako, cuyas investigaciones han permitido identificar y detener a varias personas, tanto civiles como militares, implicadas en la planificación, coordinación y ejecución de estos atentados.

En febrero de 2020, pocos meses antes del golpe de Estado llevado a cabo por la actual junta militar, el expresidente Ibrahim Boubacar Keita (IBK) expresó su voluntad de negociar con los yihadistas del JNIM.

Ese mismo mes, la rama de Al Qaeda en el Sahel manifestó su disposición a entablar conversaciones con el Gobierno, a condición de que se produjera previamente la "retirada de todas las fuerzas francesas y de sus anexos" del país, entre las que incluyó la misión de la ONU (MINUSMA).

Sin embargo, en agosto de 2020 se produjo el golpe de Estado que derrocó a IBK, por lo que las negociaciones nunca llegaron a celebrarse.

Desde entonces, Mali está gobernado por militares en un contexto marcado por la inestabilidad y la grave violencia que sufre el país desde 2012 a causa de los secesionistas norteños, que reclaman la región del Azawad, y de grupos yihadistas afiliados al Estado Islámico (EI) y a Al Qaeda. EFE