Miami (EE.UU.), 7 may (EFE).- El último deseo de Kevin González, un joven nacido hace 18 años en Chicago y con cáncer terminal, es abrazar por última vez a sus padres que están detenidos bajo custodia migratoria en Arizona, Estados Unidos.
El caso ha movilizado a las autoridades de ambos lados de la frontera, mientras Kevin -quien ahora está en México-, junto con familiares y amigos, ha lanzado un urgente llamado de auxilio humanitario.
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El joven se encuentra en la casa de su abuela Victoria, en Durango, donde pasa sus últimos días de vida tras viajar desde Chicago con la esperanza de reencontrarse con sus padres.
Su enfermedad es un cáncer de colon en etapa 4 que ya se ha extendido al estómago y pulmones. Su condición se ha deteriorado significativamente y ya no recibe tratamiento médico, solo cuidados básicos de su abuela.
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"Al dolor físico se suma la angustia emocional por la ausencia de sus padres y la impotencia de no estar con ellos", dijo Victoria a medios locales.
La historia de Kevin comenzó durante la Navidad pasada, cuando viajó de Durango a Estados Unidos para visitar a su hermano Jovany y otros familiares. A los pocos días se sintió mal y los médicos, tras descartar varias enfermedades, le diagnosticaron cárcel avanzado de colon en estado terminal.
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Al saber que estaría viviendo sus últimos días, Kevin abordó un vuelo de regreso a México para despedirse de sus padres, pero éstos ya no estaban en Durango, sino que desde el 14 de abril permanecían detenidos en el Centro Correccional de Florence, Arizona.
Enterados de la mala noticia, Norma e Isidoro González intentaron cruzar ilegalmente la frontera en un intento desesperado para ver a su hijo en EE.UU., porque debido a antecedentes previos de una deportación en 2011, no lograron visas humanitarias o de turista para ingresar al país.
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Según su familia, ninguna solicitud funcionó. Ni los documentos médicos del Hospital de la Universidad de Chicago, ni el diagnóstico terminal, lograron convencer a las autoridades estadounidenses de otorgarles una visa humanitaria.
Hasta ahora el único contacto con Kevin lo tuvo su madre, que logró hablar con él a través de una videollamada desde el centro de detención.
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La congresista por Arizona, Adelita Grijalva, ha pedido públicamente la liberación inmediata de los padres, señalando que se trata de un asunto de "decencia humana".
El Consulado de México en Tucson informó que mantiene contacto con el abogado de la familia y coordina asistencia para facilitar la repatriación una vez sean liberados.
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Según el consulado, funcionarios mexicanos monitorean el caso desde Arizona.
Estaba prevista para este jueves una audiencia ante un juez en Arizona, donde se determinaría si enfrentarán cargos penales o serán deportados a México.
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Fernando Sánchez, cónsul de México en Tucson, dijo a medios locales que se presentarían cargos por "reingreso indocumentado", y se decidirá si enfrentarán cargos penales o simplemente serán repatriados.
Un abogado de los padres habría recomendado declararse culpables para acelerar el proceso migratorio y facilitar una deportación inmediata hacia México.
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También se apelaría a la discrecionalidad procesal, una facultad del gobierno federal para suspender o reducir ciertas acciones migratorias cuando hay circunstancias excepcionales.
En este caso, el argumento central sería que mantener detenidos a los padres ya no responde a un interés de seguridad pública y sí afecta el derecho de un ciudadano estadounidense a despedirse de su familia antes de morir.
El objetivo no es quedarse en Estados Unidos. La prioridad es salir del centro de detención antes de que sea demasiado tarde para alcanzar a Kevin con vida.
"Quiero ver a mis padres? aunque sea por última vez", dijo Kevin en una entrevista por televisión. EFE