Patti Smith, la voz cautivadora que empujó al pueblo a galopar

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Javier Herrero

Madrid, 29 abr (EFE).- La estadounidense Patti Smith ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, un reconocimiento a la melena blanca e indómita del punk, pero sobre todo a una voz cautivadora y comprometida, que ha cultivado como poetisa, escritora, fotógrafa, cantante y autora de himnos como 'People Have The Power' que nos empujaron a galopar libres y unidos.

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"Hace falta una conciencia global, una unidad de millones, y lo que deseo es que las nuevas generaciones, ante la corrupción y los problemas medioambientales, encuentren la manera de cooperar; ellos tienen el poder", declaraba hace pocos años en una entrevista con EFE, parafraseando su conocida canción.

Smith (1946, Chicago), que ya antes de la elección de Donald Trump en 2016 se refería a él como "nefasto invento de los medios de comunicación y del partido republicano", es Premio Princesa de Asturias en tiempos inciertos para las libertades democráticas, como lo fueron los años en los que comenzó su andadura, que la llevó a una carrera polifacética pero siempre coherente frente a la injusticia.

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Es una de las intelectuales que más ha sostenido un discurso contra las ocupaciones ilegales de Israel en territorio palestino.

Ya lo hacía en 2004, cuando en 'Peaceble Kingdom' cantó en honor a la activista Rachel Corrie, asesinada en 2003 por un bulldozer israelí cuando protestaba contra la demolición de casas en Gaza.

El galardón anunciado este miércoles llega también muy pocos meses después del 50 aniversario de su primer disco, 'Horses' (1975), pionero del punk rock.

Ese álbum se volvería emblemático por el componente poético de sus letras en contraste con sus severos acordes y su voz rasgada, entre el simbolismo de Rimbaud y el carisma de Jim Morrison, un paraguas asimismo de los inadaptados y los librepensadores.

"Jesucristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos", proclamaba en el subversivo inicio de aquel disco con 'Gloria: In Excelsis Deo', una invitación a la reflexión crítica que atizó conciencias y que define una actitud que nunca abandonó y que mantiene hoy en día en redes sociales.

Eran los años del CBGB, el mítico local neoyorquino por el que pasaría buena parte de una nueva y vibrante escena cultural, con los poetas Allen Ginsberg o William Burroughs entre ellos, también su entonces pareja, el fotógrafo Robert Mapplethorpe, al que dedicaría su libro más conocido, 'Just Kids' (2010, en español publicado como 'Éramos unos niños'), que inmortaliza aquellos días y que recibió el National Book Award en EE.UU.

Porque si algo ha movido desde el principio a esta amante declarada de las líneas de Roberto Bolaño, Haruki Murakami, Jack Kerouac o Paul Verlaine es la escritura y, por encima de ello, la poesía.

"Desde el sur de Jersey en 1965 vine a Nueva York sólo para deambular por sus calles, y nada me parecía más romántico que sentarme a escribir poesía en una cafetería del Greenwich Village", escribiría en otra de sus obras biográficas, 'M Train' (Lumen, 2016).

En todas esas páginas y canciones también queda claro que si otro aspecto define su vida es el amor, a sus hijos y en especial en su matrimonio con el guitarrista Fred “Sonic” Smith, fallecido en 1994.

Todavía hoy en sus conciertos esta feminista orgullosa se refiere a él como "el mejor novio del mundo", y a él dedica otra de sus canciones inmortales, esta coescrita, nada menos, que junto a Bruce Springsteen, 'Because The Night'.

Entre sus amores declarados, además de México, no se puede olvidar el que siente por España, donde ya en 2019 recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes que otorga el Gobierno de este país. EFE