Mohamed Siali
Rabat/Bamako, 26 abr (EFE).- La ofensiva coordinada de este sábado contra el Gobierno de Mali, lanzada por secesionistas de la región septentrional del Azawad junto a la filial de Al Qaeda en el Sahel, reprodujo la alianza estratégica que desestabilizó al régimen en 2012 y llevó a la toma del norte por los rebeldes.
El conflicto se originó en enero de 2012 cuando el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), que pretendía la independencia del norte, lanzó una ofensiva con el apoyo de yihadistas y tomó ciudades septentrionales como Kidal, Gao y Tombuctú.
La incapacidad del entonces presidente Amadou Traoré de frenar a la alianza secesionista e yihadista provocó un golpe de Estado el 21 de marzo de 2012, y el 6 de abril el MNLA proclamó unilateralmente la independencia del Azawad, una vasta zona desértica que representa casi dos tercios del territorio maliense.
Inicialmente, los secesionistas se aliaron con grupos yihadistas como Ansar Dine, liderado por Iyad ag Ghali, quien hoy encabeza el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), la actual filial de Al Qaeda en el Sahel.
En mayo de 2012, ambos grupos firmaron un pacto para crear la 'República Islámica de Azawad', pero apenas tres meses después los yihadistas impusieron la 'sharía' (ley islámica) y desplazaron a los secesionistas del MNLA del poder.
Tras la intervención militar francesa de 2013 (Operación Serval), que expulsó a los yihadistas de las ciudades del norte, los independentistas volvieron a controlar estas urbes y firmaron en 2015 un acuerdo de paz con el Gobierno central, mediado por Argelia.
El pacto, que garantiza que el Azawad seguirá integrado en Mali, responde a las aspiraciones autonómicas de la región y promete soluciones socioeconómicas para la marginación que sufría, pero fue sistemáticamente incumplido.
Entre 2020 y 2021 se produjeron dos golpes de Estado en Bamako y llegó al poder la actual junta militar, que se alejó de Occidente y se acercó a Rusia, mientras los grupos yihadistas, JNIM y el Estado Islámico (EI), se expandían por casi todas las regiones del país.
De forma similar a la ofensiva de 2012, el Frente de Liberación del Azawad (FLA), nueva bandera de la insurgencia norteña liderada por Bilal ag Cherif (expresidente del MNLA), se ha aliado con JNIM para lanzar este sábado un ataque multifrente en Mali.
El Ejército maliense ha anunciado haber abortado esa ofensiva de gran escala y "neutralizado varios cientos de terroristas", mientras que la junta militar ha impuesto un toque de queda de tres días en la capital.
La ofensiva de este sábado guarda similitud con la de 2012 al estar perpetrada por una alianza entre secesionistas septentrionales y yihadistas de Al Qaeda contra un Estado frágil, aunque en esta ocasión el objetivo es golpear directamente la capital, Bamako, además de intentar tomar el norte.
Tanto el FLA como JNIM reconocieron haber realizado la ofensiva de forma coordinada y aclararon en sus comunicados que, mientras los secesionistas se limitaron a tomar la estratégica ciudad norteña de Kidal con el apoyo de los yihadistas, la filial de Al Qaeda atacó además Bamako y otras ciudades del centro.
JNIM explicó en su nota que atacó las sedes del presidente, Assimi Goita, y del ministro de Defensa, Sadio Camara, así como el aeropuerto internacional de Bamako, en la periferia de la capital maliense, y la toma de la ciudad de Mopti (cantro).
Los dos grupos expresaron, tras la ofensiva -condenada por EE.UU y Rusia-, su voluntad de apartar a Moscó, que apoya a la junta militar maliense sobre el terreno con los combatientes del 'Africa Corps', y le pidieron al Gobierno ruso que revise su alianza con Bamako.
Después de la retirada en los últimos años de las fuerzas occidentales de Mali, a petición de la junta militar, Rusia se involucró en la lucha contra el yihadismo en el país, primero a través del grupo privado de seguridad Wagner y, posteriormente, del 'Africa Corps', un grupo paramilitar estrechamente dirigido por el Ministerio de Defensa ruso.
Según un analista maliense consultado por EFE, que pidió anonimato por motivos de seguridad, la ofensiva de este sábado demuestra que el conflicto de Mali evolucionó hacia una amenaza más centralizada y coordinada contra la junta militar, al repetir la lógica táctica de combinar la capacidad guerrillera de los secesionistas con los recursos y el amplio despliegue de los yihadistas.
"El ataque está inspirado en el ejemplo de Siria, cuando a finales de 2024 grupos islamistas y rebeldes derrocaron rápidamente al régimen en medio del apoyo de Occidente y la neutralidad de su aliado ruso. El futuro de Mali está abierto a todas las posibilidades, y todo depende de la postura que adopten las potencias internacionales", precisó. EFE
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