Washington, 26 abr (EFE).- El tiroteo que obligó a evacuar al presidente estadounidense, Donald Trump, y a varios altos cargos de su Gobierno el sábado ha puesto el foco en los protocolos que se emplean en el país para garantizar la seguridad presidencial y nacional.
En redes sociales y en medios de comunicación, varias figuras políticas expresaron este domingo sus opiniones acerca de los protocolos empleados en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) celebrada en el hotel Hilton de Washington y a la que acuedieron Trump, la primera dama, Melania Trump, el vicepresidente, JD Vance, o los secretarios de Estado, Marco Rubio; Guerra, Pete Hegseth; Tesoro, Scott Bessent; o Salud, Robert Kennedy Jr.
También estuvieron presentes en presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, la directora de Seguridad Nacional, Tulsi Gabbard, o el director del FBI, Kash Patel.
El congresista de Nueva York Ritchie Torres fue hoy uno de los más críticos con el plan y el dispositivo de seguridad.
"No se requirió ningún control de seguridad para acceder a un evento en el que participaron el presidente de los Estados Unidos, el presidente de la Cámara de Representantes, miembros del Gabinete y otros funcionarios en la línea de sucesión", escribió Torres en redes sociales.
Más allá de las medidas de seguridad en el recinto, el comentario remite al llamado sistema del "superviviente designado", que se emplea durante el discurso sobre el Estado de la Unión cada año y busca evitar que se decapite por completo a la Administración si se produce un atentado en el Capitolio.
Puesto que la práctica totalidad del Gabinete se encuentra en el Congreso para escuchar la alocución del presidente, el protocolo obliga a designar a un miembro del Gobierno que permanece durante el discurso en una localización segura que no se da a conocer.
El congresista de Texas Michael McCaul fue muy claro durante una entrevista otorgada hoy a la cadena CNN con respecto a la posibilidad de replantear la lista de invitados a la cena anual de corresponsales en Washington.
"Creo que el Servicio Secreto debería reconsiderar la idea de reunir al presidente y al vicepresidente en un evento de ese tipo", dijo.
En cambio, el fiscal general interino, Todd Blanche, aseguró a la cadena CBS que el Gobierno Trump no dejará de participar en eventos como el de anoche y subrayó la rápida actuación del Servicio Secreto a la hora de detener a Cole Allen, el hombre que trató de entrar armado en la sala de baile donde se celebraba la cena.
Muchos otros han querido además cuestionar el dispositivo para la entrada al evento, que contaba con un control de seguridad centralizado en el vestíbulo del hotel, y han planteado la necesidad de establecer más niveles para llevar a cabo un evento como la cena de corresponsales, la cual el propio Trump ha dicho que quiere volver a celebrar dentro de un mes.
Por su parte, el congresista que preside el Comité de Supervisión de la Cámara Baja, James Comer, aseguró hoy en X que el órgano ha pedido mantener una sesión informativa con el Servicio Secreto sobre el incidente y centró la atención en la necesidad de aprobar un presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional, que está en cierre parcial desde febrero debido al boicot de los demócratas para con las duras políticas de inmigración del Gobierno Trump. EFE
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