Ginebra, 24 abr (EFE).- Al menos 301 instituciones financieras invierten de forma significativa en compañías involucradas en la fabricación de armamento atómico, una cifra que aumentó en 2025 tras años de repliegue, alerta este viernes el informe anual de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN).
El estudio de la coalición de ONG de la sociedad civil, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2017, subraya que ese número es un 15 % superior a las 260 firmas registradas en 2024, y es la primera vez que crece desde 2021.
"Por primera vez en años el número de inversores que intentan beneficiarse de una carrera armamentística está aumentando, una estrategia de corto plazo y arriesgada que contribuye a una peligrosa escalada", señaló la directora de programas de ICAN y contribuidora en el estudio, Susi Snyder.
Las seis principales financiadoras son estadounidenses, encabezadas por Vanguard, con 108.196 millones de dólares, seguida por BlackRock (95.063 millones), Capital Group (93.371 millones), State Street (70.205 millones) y Fidelity Investments (24.924 millones).
De manera paralela, cinco de las principales prestamistas a las firmas fabricantes de armamento atómico tienen sede en Estados Unidos, siendo la principal el Bank of America (31.433 millones de dólares en créditos).
A continuación se sitúan JPMorgan Chase (29.167 millones de dólares), Citigroup (28.613 millones), Goldman Sachs (18.926 millones) y Wells Fargo (17.926 millones), seguidas de las entidades bancarias japonesas Mizuho y SMBC.
El informe también incluye una lista de 25 firmas (una más que en 2024) involucradas en la fabricación de armas nucleares y hacia las que se dirige esta financiación, de las que 15 son estadounidenses, siete europeas, dos indias y una china (CAST).
Entre las estadounidenses figuran desde Boeing a General Dynamics, Honeywell, Northrop Grunman o Lockheed Martin, mientras que en las europeas se sitúan el consorcio Airbus, la italiana Leonardo, las francesas Safran y Thales o las británicas Rolls-Royce y BAE Systems, entre otras.
ICAN atribuye el aumento en las empresas que financian a estas 25 firmas al actual contexto de crecientes tensiones globales, que unido a un incremento del gasto militar en muchas potencias ha provocado que el valor en Bolsa de muchas empresas con producción militar haya aumentado significativamente.
"También ha crecido la presión desde los gobiernos, especialmente en Europa, lo que ha llevado a muchos inversores a abandonar sus restricciones éticas sobre la inversión en firmas de armamento", analizó la coalición de la sociedad civil.
"Estar ligado a la producción de armamento nuclear conlleva riesgos en materia de derechos humanos, por lo que las instituciones financieras, en lugar de invertir en este perjudicial sector, deberían ejercer su influencia para que la actividad empresarial sea más responsable", destacó la principal autora del estudio para ICAN, Alejandra Muñoz, de la ONG PAX. EFE