La narrativa de fraude en Perú: ¿Hay un millón que no votó, mesas ficticias y hackeadas?

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Lima, 22 abr (EFE).- Las numerosas irregularidades registradas en el desarrollo de las elecciones de Perú han alimentado las denuncias de fraude en Perú, lanzadas sin pruebas sólidas por el ultraderechista Rafael López Aliaga, que habla de un millón de personas impedidas de votar, mesas ficticias y un sistema de escrutinio hackeado, pero hasta el momento nada de eso puede verificarse y los datos apuntan a lo contrario.

Bajo esos argumentos, López Aliaga busca que se convoque, fuera de toda normativa, una nueva jornada de votación en Lima, su bastión electoral, en vistas que no logra alcanzar al izquierdista Roberto Sánchez, que en nombre del expresidente Pedro Castillo (2021-2022) lleva la delantera para pasar la segunda vuelta con la derechista Keiko Fujimori.

Debido al retraso de la apertura de numerosos locales de votación en Lima ante la falta de material electoral, que llegó varias horas tarde, y el silencio de las autoridades electorales, varios candidatos aseveraron sin sustento que el 30 % de la mesas en el país no había logrado instalarse.

Pese a los retrasos, ese mismo día llegaron a instalarse el 99,8 % de las mesas electorales, de acuerdo a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), un porcentaje similar a otros comicios anteriores, mientras que el resto, un conjunto de trece locales que no pudieron abrir el domingo, lo hicieron el lunes en una inédita decisión sin precedentes de las autoridades electorales del país para extender la votación en esos centros al día siguiente.

López Aliaga asegura que un millón de personas en Lima se quedó sin votar por culpa de los retrasos en la apertura de los centros de votación, y que al menos 600.000 votos serían para él, pero no es posible estimar de manera exacta cuántas personas desistieron de votar por esta circunstancia.

La participación en estas elecciones se estima en el 76,2 %, superior a las anteriores elecciones de 2021 (70 %), si bien está por debajo del promedio que había hasta 2018, situado en torno al 80 %, de acuerdo al politólogo y experto electoral Fernando Tuesta. En Lima, donde ocurrieron las incidencias en la apertura de colegios, la participación es del 76,4 %.

Otra afirmación sin pruebas de López Aliaga es la supuesta aparición de mesas electorales ficticias con numeración 900, creadas virtualmente por la Oficina de Procesos Electorales (ONPE) en la que el izquierdista Sánchez arrasa en la votación.

Sin embargo, la ONPE aclaró que estas pertenecen a centros poblados, caseríos y aldeas de zonas rurales. En esos entornos, es habitual que las comunidades decidan en asambleas votar en bloque a un mismo candidato.

El caótico traslado de votos desde los locales a los almacenes de la ONPE, realizado en numerosos casos en taxis sin la debida custodia, llevó a que al menos cuatro cajas con 1.200 votos se extraviaran y acabaran en un programa de televisión del canal Willax, que afirmó haberlos encontrados supuestamente en la basura.

Esto llevó a López Aliaga a denunciar que se habían desechado votos de mesas donde él es el más votado, pero los resultados de esas mesas están consignadas en sus respectivas actas y computados dentro del escrutinio oficial.

López Aliaga denunció también que el escrutinio de las elecciones puede supuestamente alterarse de manera externa accediendo a través de la API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) de la ONPE.

Sin embargo, esto no es posible, pues se trata de la herramienta digital para acceder a la plataforma de resultados en lo que únicamente se pueden visualizar, sin posibilidad de modificarlos, conforme señaló la ONPE, al indicar que "el Sistema de Cómputo Electoral (SCE) de la ONPE se ejecuta en una infraestructura aislada, sin acceso desde redes externas". EFE