Birmania amnistía a 4.335 presos sin aclarar si entre ellos hay prisioneros políticos

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Bangkok, 17 abr (EFE).- El general golpista Min Aung Hlaing, que juró hace una semana el cargo como presidente de Birmania, ha aprobado una amnistía para 4.335 presos, según informó este viernes la cadena MRTV, controlada por los militares, sin dar detalles sobre si figuran prisioneros políticos entre los beneficiados.

Según el medio, 179 prisioneros extranjeros también serán amnistiados y deportados, mientras a un número indeterminado se le conmutará la pena de muerte por la cadena perpetua, y a los condenados a menos de 40 años de cárcel se les reducirá en una sexta parte la pena.

Se trata de una amnistía habitual en el país por estas fechas, con motivo del Año Nuevo birmano, y se desconocen las identidades de los beneficiados, con la nobel de la paz y exlíder de facto birmana, Aung San Suu Kyi, encarcelada desde el golpe de Estado de Min Aung Hlaing del 1 de febrero de 2021.

Suu Kyi cumple una condena de 27 años -tras una reducción a una pena de 33 años- por cargos presentados por la junta militar que ella niega, como vulnerar la ley de secretos oficiales y fraude electoral.

La política birmana ya pasó 15 años bajo arresto domiciliario en su residencia en Rangún, durante el periodo de mandato de la anterior junta militar (1962-2011), tras liderar desde 1988 el movimiento prodemocrático contra los militares, lo que le hizo ganar el nobel de la paz en 1991.

El general Min Aung Hlaing juró el pasado viernes el cargo como presidente del país en una ceremonia que disolvió la junta castrense que detentó el poder durante los últimos cinco años, dando paso a un nuevo Gobierno copado por militares.

Su nombramiento, para un mandato de cinco años, se produjo después de unas elecciones organizadas por la junta entre diciembre y enero, celebradas en un clima de represión en zonas controladas por los militares y que carecieron de oposición representativa.

El golpe de 2021 acabó con una década de transición democrática y exacerbó el conflicto que vive el país desde hace décadas, sumiendo a Birmania en una espiral de crisis y ostracismo internacional, que el general golpista busca revertir con el cambio de cargo al esperar un dudoso mayor reconocimiento internacional.

Según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos de Birmania (AAPP), 22.170 personas continúan detenidas desde el golpe y cerca de 8.000 han sido asesinadas por el régimen castrense. EFE

(foto)(vídeo)