La escasez de combustible y los altos precios golpean la vida cotidiana en Etiopía

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Simón Berhane

Adís Abeba, 11 abr (EFE).- El impacto de la guerra de Irán está golpeando la vida cotidiana de los etíopes, con la escasez de combustible y la subida del precio causando largas filas en las gasolineras, que se alargan incluso durante toda la noche, mientras el precio de productos básicos se ha disparado.

"Hacemos largas filas para comprar combustible durante dos o tres días. Incluso, a veces nos han dicho que nos fuéramos cuando se acabó, después de haber esperado durante días", explica Tofik Habte, un conductor de 45 años de uno de los minibuses locales, en conversación con EFE en Adís Abeba.

"Todo esto se debe a la guerra en Oriente Medio. El impacto es terrible", lamenta este hombre, que ve peligrar su sustento de vida por el conflicto.

En la misma situación se encuentra Desta Laleto, que conduce también un autobús por las calles de la capital etíope y cuya familia depende de sus ingresos.

"La escasez de petróleo afecta enormemente a nuestras vidas. Por ejemplo, yo tengo una familia y hay muchas otras personas que son también el sustento de sus familias. Sin ingresos, ya te puedes imaginar lo difícil que es la vida", relata.

"No sé cuándo acabará esta crisis", señala, con la preocupación grabada en el rostro, mientras otros ciudadanos ávidos de combustible se arremolinan a su alrededor.

Etiopía se enfrenta a una grave escasez de combustible después de que sus proveedores en Oriente Medio notificaran al Gobierno que no podían cumplir con sus compromisos debido a la guerra de Irán.

Así, solo en las últimas semanas, 180.000 toneladas métricas de diésel no han llegado a este país de África oriental, el segundo más poblado del continente, con más de 135 millones de habitantes.

Esto ha reducido a la mitad el suministro diario de este combustible, de 9,2 millones a 4,5 millones de litros, según datos del Ministerio etíope de Comercio e Integración Regional.

Para aliviar la presión, Adís Abeba ha instruido a los proveedores para que prioricen las entregas a proyectos gubernamentales y grandes industrias.

Además, las autoridades han pedido a la población que ahorre combustible, limite los viajes innecesarios, opte por energías renovables siempre que sea posible y denuncie actividades ilegales relacionadas con la gasolina, al tiempo que han recomendado a los funcionarios públicos que trabajen desde casa.

A pesar de estas medidas, la escasez de combustible ha disparado los precios de productos básicos.

Para los cristianos ortodoxos etíopes, que celebran este 12 de abril su Domingo de Resurrección -cuya fecha difiere de la católica por el uso del calendario juliano-, la guerra en Irán ha ensombrecido sus celebraciones.

"Vine a comprar carne para Pascua, pero el precio no es el que esperaba. Antes se vendía a 25.000 o 30.000 birs (unos 136 o 163 euros), pero ahora ha subido a 50.000 birs (272 euros)", dice a EFE Selam Belete, un empleado bancario, desde el mercado de Meri.

"El coste de la vida está aumentando drásticamente", añade.

La guerra de Irán comenzó el 28 de febrero con ataques coordinados de EE.UU. e Israel sobre suelo iraní, ofensiva a la que Teherán respondió con misiles y drones, además de restringir el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20 % del petróleo y el gas natural del mundo.

Las economías de África son especialmente vulnerables a crisis globales como esta por su dependencia de los mercados extranjeros, la volatilidad de sus monedas, la falta de infraestructuras y el endeudamiento.

Se añaden, además, los vínculos comerciales desarrollados en las últimas décadas entre África y los países del golfo Pérsico, que vieron en el continente un mercado emergente para invertir en sectores como la logística o la energía.

Así, numerosos gobiernos africanos están apostando por medidas como fijar los precios del combustible o reducir los impuestos de estos productos, para protegerse frente a las constantes subidas. EFE

(foto)(vídeo)