
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha admitido que existen tensiones entre los socios de la Alianza Atlántica y que todos ellos son conscientes del "cambio profundo" que está atravesando la organización con el "liderazgo" de Donald Trump, si bien ha defendido que los aliados europeos "casi sin excepción" están haciendo "todo lo que Estados Unidos está pidiendo" para la guerra en Oriente Próximo.
Así lo ha asegurado en un discurso antes de participar en un foro de debate organizado por la fundación Presidencial Ronald Reagan, celebrado en Washington D.C., en el que el jefe la de la OTAN ha vuelto a constatar que hay un "cambio de mentalidad" entre los aliados europeos, que ahora entienden la necesidad de pasar de "una codependencia poco saludable" a una alianza transatlántica "basada en una verdadera asociación" con Estados Unidos.
"Esta alianza no finge que no pasa nada (...). Los aliados reconocen, y yo reconozco, que estamos en un período de cambio profundo en la Alianza Transatlántica", ha indicado Rutte en sus primeras declaraciones públicas después de que Trump haya amenazado con salirse de la OTAN por no haber estado cuando la ha necesitado durante su ofensiva contra Irán.
Para el exprimer ministro de Países Bajos, "algunos aliados fueron un poco lentos" cuando Washington requirió apoyo logístico en Irán, "por decirlo suavemente". En justicia, ha proseguido, "también estaban algo sorprendidos" porque la Administración Trump no les avisó de la ofensiva conjunta lanzada con Israel el pasado 28 de febrero.
Pese a ello, Rutte ha sostenido que lo que ve a día de hoy es que los aliados europeos "están proporcionando ahora una cantidad masiva de apoyo" en logística o en el uso de sus bases. "Casi sin excepción, los aliados están haciendo todo lo que Estados Unidos está pidiendo", ha añadido.
Ha puesto como ejemplo que los aliados están colaborando para impedir que Irán obtenga un arma nuclear y reducir su capacidad de desestabilización. Entre ellos, ha destacado a Reino Unido por "liderar una coalición para garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz", y a otros aliados europeos por liderar "operaciones en el flanco oriental, el Báltico y el Ártico".
"Cuando un avión ruso cruzó el espacio aéreo estonio, fueron aviones europeos quienes lo interceptaron. Y cuando drones rusos entraron en Polonia, fue un F-35 neerlandés el que los derribó. Una alianza no puede ser una calle de sentido único. No lo fue cuando tropas estadounidenses, europeas y canadienses lucharon juntas en Afganistán. Y hoy siguen entrenando y desplegándose juntas", ha añadido.
"NO HAY MARCHA ATRÁS" EN EL GASTO
El jefe de la Alianza Atlántica también ha recordado que desde la cumbre de la OTAN en La Haya del año pasado, donde los miembros acordaron destinar el 5% de su PIB al gasto en defensa, "Europa está asumiendo una mayor y más justa parte de la tarea de proveer para su defensa convencional".
"De eso no habrá marcha atrás, ni debería haberla", ha indicado el político neerlandés, que se ha mostrado confiado en que "una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte" no darán por sentado el liderazgo estadounidense que, en su opinión, fue una asunción de los países europeos tras el fin de la Guerra Fría, cuando "convencidos de que la paz era permanente", no requería la inversión en defensa "que ahora se sabe que es esencial".
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