Austin (EE.UU.), 9 abr (EFE).- Un grupo de asociaciones y empresas de la industria del cáñamo en el estado de Texas (EE.UU.) presentó una demanda en oposición a las nuevas restricciones para la venta de este producto en el estado que entraron en vigor a principios de abril.
El recurso, liderado por el Consejo Empresarial del Cannabis de Texas (THBC, en español) y los Agricultores de la Industria del Cannabis de EE.UU. (HIFA, en inglés), aseguró que las agencias reguladoras del estado se extralimitaron en sus funciones al imponer las directrices.
En concreto, la demanda, que fue presentada ayer en una corte distrital del condado de Travis, acusa a las agencias de "reescribir la ley" sobre el cannabis sin autorización legislativa, en violación de la Constitución de Texas.
En 2019, la legislatura estatal distinguió entre cáñamo y la marihuana, que es ilegal en el estado y se estableció que los productos que tengan una concentración de menos de 0.3 % del THC Delta 9, el principal componente psicoactivo de la planta, podían comercializarse en el estado.
La nueva regulación incluye en el cálculo del porcentaje de psicoactivo legal el THCA, otro componente, que se convierte en Delta 9 con el calor.
En la práctica, este cambio saca del mercado a la mitad de los productos que se venden hoy en día en el mercado, según señalaron líderes de la industria al portal The Texas Tribune.
Las nuevas reglas también elevan las cuotas administrativas de 250 a 10,000 dólares por instalación de manufactura y de 150 a 5,000 dólares por establecimiento minorista, además de nuevas tasas por cambios de dueño y recargos por mora.
"Estas tarifas no tienen que ver con la regulación, son barreras de entrada", dijo Todd Harris, un minorista de cáñamo en Texas que participa en la demanda en un comunicado.
"Aumentar de la noche a la mañana las tarifas de licencias y registros cuarenta o cincuenta veces va mucho más allá de recuperar costos y pone en riesgo la supervivencia de pequeñas empresas", agregó.
En 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, el Congreso federal legalizó en todo el país la venta y producción del cáñamo, una de las variantes de la planta de cannabis, que contiene cantidades bajas de THC.
Desde entonces, se abrieron centenares de negocios en Texas y otras partes del país especializados en la venta de artículos de THC y es común ver desde gomitas hasta cigarrillos electrónicos (vapes) y bebidas de esta sustancia en gasolineras y licoreras.
Según un informe publicado en marzo, la producción y venta de productos de THC en Texas genera más de 5.500 millones de dólares anuales y le inyecta al estado unos 268 millones en impuestos.
La industria también es responsable de unos 53.300 puestos de trabajo, de acuerdo con el reporte encargado por la firma a favor del cannabis Whitney Economics.
La marihuana con fines lucrativos está legalizada en 24 de los 50 estados del país. El uso medicinal, sin embargo, está permitido en 47 estados, incluyendo Texas. EFE