Santiago de Chile, 8 abr (EFE).- Un grupo de manifestantes insultaron, empujaron y lanzaron agua a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, durante una visita a la Universidad Austral de Chile este miércoles, en la ciudad sureña de Valdivia, una agresión que ha provocado el rechazo transversal de toda la clase política.
La ministra, que se encontraba participando en la apertura del año escolar, tuvo que salir escoltada del acto y fue atacada a las afueras del campus por un grupo de jóvenes, según vídeos difundidos en redes sociales.
"Lo ocurrido es absolutamente inaceptable. Una autoridad de gobierno fue amedrentada, retenida y posteriormente agredida en el ejercicio legítimo de sus funciones en un recinto universitario, que debe ser por definición un espacio de aprendizaje, debate y convivencia", dijo en una comparecencia pública el ministro del Interior, Claudio Alvarado.
Desde La Moneda (sede del Gobierno chileno), Alvarado anunció que el Gobierno interpondrá una querella criminal por atentado contra la autoridad y pidió a las autoridades de la universidad, ubicada a 900 kilómetros al sur de la capital, identificar a los agresores.
"La violencia no tiene lugar en las aulas, ni en los campus, ni en ningún espacio de la vida democrática. Este gobierno no se va a amedrentar. Quienes creen que la agresión y la intimidación son herramientas válidas para callar al Estado o frenar el trabajo de sus autoridades, están total y profundamente equivocados", agregó.
El ataque generó condenas transversales en todos los sectores políticos y distintas autoridades salieron a repudiarlo, entre ellas la alcaldesa de Valdivia, la progresista Carla Amtmann, quien aseguró en una carta publicada en redes sociales que "la violencia nunca puede ser el camino" y que "la universidad debe ser un lugar para el debate de ideas y la construcción de acuerdos".
Los hechos tienen lugar un día después de que el Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast anunciara un proyecto de ley para combatir la violencia en las escuelas, que incluye el endurecimiento de penas en delitos cometidos en las aulas, la revisión de mochilas y bolsos o la prohibición de portar prendas que tapen el rostro.
La medida, que debe ser aprobada por un Parlamento donde la coalición entre la ultraderecha y la derecha tradicional que integra el Gobierno no tiene mayoría, se anunció en medio de la conmoción que dejó el asesinato el pasado 27 de marzo de una asistente educativa a manos de un joven de 18 años en un colegio de la ciudad minera de Calama, 1.500 kilómetros al norte de Santiago.
La violencia en las aulas se ha convertido en un problema en Chile en los últimos años y muchas escuelas públicas son con frecuencia epicentro de movilizaciones violentas, donde desconocidos vestidos con monos de trabajo blancos lanzan bombas molotov y destruyen mobiliario público.
Durante la tarde de este miércoles, en el otro extremo del país, fue desalojado el campus Coloso de la Universidad de Antofagasta, a 1.300 kilómetros al norte de Santiago, luego de que un individuo amenazó a estudiantes desde un auto con un objeto que podría ser un arma de fuego. EFE