EEUU defiende la guerra en Irán para evitar un "escudo convencional" de drones y misiles para su programa nuclear

Washington insiste en que la reciente ofensiva busca impedir que Teherán adquiera suficiente tecnología militar para proteger su programa nuclear, mientras el saldo de víctimas sobrepasa las dos mil personas y crecen las denuncias sobre el uso de fuerza desproporcionada

Guardar
Imagen 3AOGN73MLZCTDCR4B6TLFP3SYE

El balance de la reciente ofensiva militar conjunta llevada a cabo por Estados Unidos e Israel en territorio iraní incluye la muerte de figuras de alto rango dentro del Estado iraní, como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; los ministros de Defensa, Aziz Nasirzadé, e Inteligencia, Esmaeil Jatib, así como altos cargos de las Fuerzas Armadas y otras entidades de seguridad. Según detalló Human Rights Activists in Iran, una organización no gubernamental con sede en Estados Unidos, el número total de fallecidos supera las 3.500 personas, siendo la mayoría de ellos civiles y entre los cuales se encuentran 244 menores de edad. Mientras tanto, reportes oficiales de las autoridades iraníes sitúan la cifra en más de 2.000 muertos. Este contexto de gran número de víctimas ha puesto en el centro del debate internacional la contundencia de la operación y las implicaciones humanitarias, a medida que crecen las denuncias sobre el posible uso de fuerza desproporcionada.

De acuerdo con lo publicado por Human Rights Activists in Iran y recogido en diversas plataformas, la incursión militar también ha provocado un renovado debate internacional sobre el motivo expuesto por Washington para justificar el ataque. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió públicamente la ofensiva, argumentando que tenía por objeto neutralizar el desarrollo de un “escudo convencional” iraní, compuesto de misiles y drones, que habría servido como protección para su programa nuclear. Rubio, a través de un video difundido por la Casa Blanca, afirmó que “estábamos al borde de un Irán con tantos misiles y tantos drones que nadie podría hacer nada respecto a su programa de armas nucleares en el futuro. Ese era un riesgo intolerable”.

Tal como consignó la Casa Blanca y difundieron medios estadounidenses, Rubio subrayó que el presidente Donald Trump tomó la decisión con el objetivo explícito de destruir los sistemas convencionales de misiles y drones iraníes y así evitar que Irán pudiera “ocultarse” detrás de ellos para seguir avanzando en el programa nuclear sin una supervisión internacional efectiva. Según palabras del jefe de la diplomacia estadounidense, la operación constituye la “última y mejor oportunidad” de Estados Unidos para eliminar el arsenal convencional iraní, que describe como una amenaza capaz de impedir cualquier tentativa de frenar hipotéticos avances en materia nuclear.

El medio recogió también las declaraciones de Rubio en las que señala que “bajo ninguna circunstancia puede un país gobernado por clérigos chiíes radicales con una visión apocalíptica del futuro poseer armas nucleares”. En su intervención, Rubio calificó el arsenal que Irán buscaba consolidar como un “escudo convencional” y sostuvo que su ampliación hubiera dificultado o impedido cualquier posible acción preventiva internacional ante el riesgo de desarrollo de armamento nuclear.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense analizó el contexto en el cual Irán había incrementado la capacidad y número de misiles y drones, argumentando que eso suponía que, de materializarse el programa nuclear con fines militares, ninguna nación tendría capacidad de intervenir o prevenirlo. En sus palabras recogidas por la Casa Blanca, Rubio afirmó que “ese es el objetivo de esta operación: destruir sus misiles convencionales y su programa de drones para que no puedan esconderse tras ellos y, finalmente, tengan que comprometerse seriamente ante el mundo a no tener nunca, jamás, armas nucleares”.

El medio estadounidense también difundió los argumentos de Rubio, quien señaló que si el verdadero interés de Irán fuera la producción de energía nuclear, el país podría acceder a esta fuente de energía mediante la importación de combustible nuclear y la construcción de reactores en superficie, procesos habituales en otros países con fines pacíficos. Según expresó Rubio, “si lo que realmente quieren, tal y como afirman, fuera la energía nuclear, podrían tenerla, como la tienen todos los demás países del mundo”, agregando que la negativa de Irán a aceptar estas condiciones justifica las sospechas de Washington y sus aliados.

Rubio destacó además que el enriquecimiento de uranio con tecnología similar permite tanto usos energéticos como la obtención de material apto para armamento nuclear, una circunstancia que, desde la perspectiva estadounidense, refuerza la necesidad de impedir que Irán consolide sistemas de defensa convencionales de alta capacidad. Al respecto, declaró que las oportunidades para que Irán estableciera un programa nuclear exclusivamente energético existieron pero fueron rechazadas sistemáticamente, lo que motivó la decisión militar de la Casa Blanca.

Según consignaron Human Rights Activists in Iran y medios internacionales, la ofensiva ha provocado numerosas acusaciones sobre uso desproporcionado de la fuerza, especialmente al considerar el elevado número de víctimas civiles reportado. El impacto en la estructura del Estado iraní incluye la desaparición de varias figuras clave en materia de seguridad y defensa, hecho que, según fuentes diplomáticas recogidas por medios estadounidenses, podría modificar el equilibrio interno de poder dentro de Irán y generar nuevas tensiones regionales.

Mientras tanto, la justificación oficial por parte de Estados Unidos, reiterada por el secretario de Estado Marco Rubio y publicada por diversos medios, insiste en calificar la operación como un acto preventivo dirigido a limitar las capacidades de un estado considerado hostil y a impedir el acceso a armas nucleares por parte de Teherán. Desde la perspectiva de Washington, la destrucción del arsenal de misiles y drones impediría que Irán blinde su programa atómico ante futuras sanciones o intervenciones.

El gobierno iraní ha sostenido que su programa nuclear solo persigue fines energéticos y ha acusado a Estados Unidos e Israel de atacar infraestructura civil y objetivos no militares. Diversas fuentes recogidas por medios internacionales apuntan a que la ofensiva también ha provocado daños considerables en instalaciones críticas de la nación persa. Al margen de las cifras oficiales y los balances de las organizaciones humanitarias, la operación ha desatado un debate sobre la proporcionalidad de la respuesta militar frente al supuesto avance en materia de tecnología militar defensiva por parte de Irán.

Hasta el momento, Washington y Tel Aviv han mantenido la explicación de que la acumulación de misiles y drones representaba una amenaza convencional sin precedentes en la región, según lo reportado por la Casa Blanca y recogido en repetidas declaraciones de funcionarios estadounidenses. El desarrollo de estos sistemas, a juicio de Rubio y de la Administración Trump, habría garantizado a Irán una capacidad de disuasión suficiente como para impedir intervenciones futuras, hecho calificado por Estados Unidos como inaceptable frente a la posibilidad de un eventual acceso de Irán a armas nucleares.

En cuanto a la comunidad internacional, organizaciones como Human Rights Activists in Iran y diversas agencias de prensa han advertido sobre el incremento del número de víctimas civiles y continúan actualizando el registro de afectados. Las autoridades iraníes han respondido reiterando que su programa nuclear cumple con los principios del derecho internacional y demandando el cese de acciones armadas extranjeras en su territorio.

Finalmente, medios internacionales y la propia Casa Blanca han documentado cómo la operación militar y la reacción de Teherán han reactivado el debate diplomático y geopolítico en relación con los programas nucleares en Oriente Medio, la carrera armamentística en la región y la interpretación de los límites del uso de la fuerza en el marco del derecho internacional vigente.