Islamabad/Kabul, 31 mar (EFE).- Los gobiernos de Afganistán y Pakistán se disputan las cifras de muertes civiles a medida que la guerra entre ambos países entra en su quinta semana.
Según las cifras del gobierno talibán, al menos de 639 de sus ciudadanos han muerto y otros 554 han resultado heridos en ataques paquistaníes.
Tras el último ataque paquistaní ocurrido este lunes en la provincia afgana de Kanar, que dejó al menos un muerto y 18 heridos según información oficial, el portavoz adjunto del gobierno talibán, Hamdullah Fitrat, calificó como "crímenes de guerra" los ataques contra civiles en la frontera.
Sin embargo, Pakistán ha negado reiteradamente la muerte de civiles afganos desde que declaró la "guerra abierta" el pasado 26 de febrero. El Ejecutivo solo reconoce que ha matado a 684 combatientes entre talibanes y miembros del Tehrik-i-Taliban Pakistán (TTP), milicia a la que acusa de tener vínculos con el país vecino.
En medio del cruce de cifras y acusaciones mutuas, la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) solo ha podido verificar que 219 civiles han muerto y más de 200 han resultado heridos en el último mes, la mayoría a causa del bombardeo al centro médico Omid en la capital afgana, Kabul, el pasado 16 de marzo.
Este martes, el cruce fronterizo de Torkham fue reabierto para permitir el paso de refugiados afganos tras las conversaciones mantenidas entre el gobierno talibán y una delegación paquistaní, según confirmó a EFE el Director de Información y Cultura de la provincia Nangarhar.
Este paso, que es una vía vital que conecta a ambos países, ha permanecido mayoritariamente cerrado desde el inicio de la guerra, paralizando el comercio y dejando a miles de familias de refugiados afganos, muchas de las cuales fueron deportadas por la fuerza desde Pakistán, varadas en la frontera.
"Los países preocupados deberían presionar a Pakistán para que rinda cuentas de forma genuina y garantice que se identifiquen y corrijan los fallos en inteligencia, verificación de objetivos y toma de decisiones, para que tales ataques no vuelvan a ocurrir", afirmó la directora asociada para Asia de Human Rights Watch, Patricia Gossman, el pasado viernes.
Las hostilidades han provocado el desplazamiento de alrededor de 130.000 afganos, principalmente a lo largo de los 2.600 kilómetros de frontera que separa ambos países, según la ONU.
Para intentar contener la crisis, la Unión Europea (UE) anunció la semana pasada una partida de 250.000 euros, para asistir a unas 70.000 personas en las provincias más afectadas por el intercambio de drones y artillería pesada.
La escalada bélica entre ambos países tiene su origen en las acusaciones de Islamabad contra el Gobierno talibán de dar refugio en suelo afgano a la insurgencia del Tehreek-e-Taliban Pakistán (TTP), y provocando bombardeos aéreos sobre Kabul y contraataques afganos con drones. EFE
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