T&E cifra en 24.000 millones los beneficios extra de las petroleras europeas por la guerra en Oriente Medio

La organización Transport & Environment advierte que la escalada del conflicto en Oriente Medio generará ganancias multimillonarias imprevistas para compañías energéticas, presionando a la Unión Europea para que restablezca gravámenes y promueva alternativas limpias en el transporte

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La organización Transport & Environment (T&E) sostiene que, en un contexto de crisis energética, los conductores de vehículos de combustión en España enfrentan sobrecostes mensuales de aproximadamente 60 euros, incluso si se tiene en cuenta la rebaja temporal del IVA, mientras que quienes utilizan coches eléctricos logran ahorros cercanos a los 11 euros al mes. Sobre esa base, T&E alerta sobre un incremento significativo de los beneficios extraordinarios que las principales petroleras europeas registrarán a consecuencia de la escalada reciente del conflicto en Oriente Medio, lo que impulsa a la organización a solicitar medidas urgentes a la Unión Europea. Según indicó la entidad en cifras recogidas por diversos medios, las grandes compañías que operan en el sector energético en Europa podrían sumar hasta 24.000 millones de euros en beneficios adicionales en el año 2026 debido al encarecimiento de los carburantes provocados por la situación en la región de Oriente Medio.

De acuerdo con lo publicado por T&E, esos ingresos inesperados se añaden a los 1.300 millones de euros que, desde que comenzó la actual escalada bélica en la zona, ya habrían engrosado las cuentas de resultados de estas empresas. En ese escenario, la organización medioambiental subraya que gran parte de estas ganancias provienen de los consumidores, quienes afrontan una subida de precios en los combustibles en un contexto de alta incertidumbre geopolítica. En los documentos difundidos por la ONG y citados por medios especializados, se argumenta que la volatilidad de los precios internacionales del petróleo afecta directamente a los hogares y empresas europeas, aumentando su exposición económica frente a crisis futuras.

Transport & Environment reclama a las instituciones comunitarias la reintroducción de un impuesto temporal sobre los beneficios inesperados obtenidos por las empresas de combustibles fósiles. Según detalla la organización, la recaudación de ese gravamen debería destinarse específicamente a reducir el riesgo de vulnerabilidad de la población y el sector productivo en la UE ante posibles crisis del petróleo. T&E propone invertir esos fondos en la electrificación del transporte carretero y en la ampliación de la infraestructura para la recarga de vehículos eléctricos, lo que permitiría acelerar la sustitución de coches de combustión interna por alternativas eléctricas en el mercado automovilístico europeo.

Las estimaciones mencionadas en los informes recogidos por T&E incluyen comparativas de costos para los usuarios. Con precios de los carburantes que rondan los dos euros por litro, el coste energético medio mensual de conducir un automóvil de gasolina en España asciende a 142 euros, mientras que el uso de un coche eléctrico supone unos 48 euros mensuales, siempre atendiendo a patrones de uso medios. Estas cifras permiten a la organización señalar que, en la actualidad, desplazarse en un vehículo eléctrico resulta entre un 55% y un 66% menos costoso que utilizar un coche de motor de combustión, variación que depende de si las recargas se efectúan en puntos de alta potencia o en redes convencionales.

Además, T&E señala que dicha diferencia se acentúa entre quienes realizan desplazamientos más largos y en las flotas que gestionan recorridos profesionales, donde el impacto del precio de los combustibles fósiles resulta aún más notorio. En el análisis recogido por la organización, se subraya que los usuarios de vehículos de combustión están hasta cinco veces más expuestos a la volatilidad de los precios del crudo en comparación con quienes optan por la movilidad eléctrica.

Al presentar estas conclusiones, Transport & Environment enfatiza, según resalta la información publicada, su llamado a destinar la recaudación obtenida por gravámenes a inversiones en tecnología y redes de recarga eléctrica, lo cual consideran clave para reducir la dependencia del petróleo importado y mejorar la resiliencia de la economía europea ante futuras perturbaciones en el suministro de energía. La organización medioambiental plantea que una estrategia centrada en la electrificación también contribuiría a disminuir el gasto energético de los hogares y empresas en el sector transporte, que constituye uno de los capítulos de mayor peso en los presupuestos familiares y empresariales en el continente.

El análisis de T&E, al cuantificar el incremento de ingresos para las petroleras europeas, pretende reforzar el argumento en favor de una reforma fiscal que busque equilibrar los beneficios extraordinarios del sector energético con los intereses generales de los consumidores y del desarrollo de opciones de movilidad que reduzcan la exposición a las oscilaciones del precio del petróleo. T&E mantiene su posición de que avanzar hacia una infraestructura robusta de recarga eléctrica y promover la electrificación masiva del parque automovilístico puede ofrecer una solución para blindar a la economía europea frente a los efectos adversos derivados de conflictos internacionales que impactan directamente el coste de los carburantes.

Según detalló el medio, la propuesta de la ONG incluye el objetivo de acelerar el reemplazo de vehículos convencionales por eléctricos, considerando no solo la rentabilidad económica para los usuarios, sino también la capacidad de disminuir la vulnerabilidad de todo el sistema de transporte en la UE ante alzas abruptas en el mercado petrolero global.