La Guardia Revolucionaria de Irán confirma la muerte del comandante de la Armada en la ofensiva de EEUU e Israel

Fuentes oficiales informan sobre el fallecimiento de Alireza Tangsiri, figura clave del poder militar iraní, tras ser herido en un ataque reciente lanzado por fuerzas estadounidenses e israelíes, mientras el gobierno local promete responder con mayor contundencia

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El comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán, Alireza Tangsiri, falleció a causa de las heridas recibidas durante una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Según consignó la agencia de noticias Tasnim, la Guardia Revolucionaria confirmó su deceso este lunes, hecho ocurrido en el contexto del ataque militar lanzado el pasado 28 de febrero en territorio iraní y en medio de negociaciones entre Washington y Teherán para buscar un nuevo acuerdo nuclear.

El comunicado oficial de la Guardia Revolucionaria, citado por Tasnim, detalló que Tangsiri “fue víctima de un ataque de los agresores y murió debido a la gravedad de sus heridas”. La confirmación se produjo luego de que las autoridades israelíes adelantaran la noticia de su fallecimiento cuatro días antes, reportó la agencia citada.

Tangsiri, identificado en el anuncio oficial como “almirante mártir”, tenía a su cargo la organización y fortalecimiento de las fuerzas y el escudo defensivo en islas y costas iraníes. De acuerdo con el texto reproducido por Tasnim, la causa de su muerte estuvo directamente relacionada con los impactos del ataque en el que también resultaron destruidas infraestructuras clave y se registró el derribo de un avión de combate estadounidense, según explicó la propia Guardia Revolucionaria.

La respuesta de las fuerzas iraníes, según el organismo militar citado por el medio, enfatiza que el país está familiarizado con la pérdida de altos mandos y que el “frente” continúa “con mayor fuerza” tras este martirio. El comunicado asume que la ausencia de Tangsiri será suplida por una “gestión decisiva y constante en el estrecho de Ormuz”, una de las zonas estratégicas para el control marítimo y energético de la región.

La Guardia Revolucionaria destacó en su mensaje el historial de operaciones en las que, afirman, lograron “desbaratar” estrategias de superpotencias, escoltando petroleros con armamento limitado y logrando la destrucción de embarcaciones militares estadounidenses. Además, se rememoró la captura previa de infantes de marina de Estados Unidos y Reino Unido, episodios que se mantienen en la memoria colectiva de la nación como gestos de resistencia, según publicó Tasnim.

En las palabras empleadas por las autoridades militares, “cada combatiente es un Tangsiri” y advirtieron que pueden desarrollarse acciones inesperadas en las próximas semanas y meses como consecuencia de estos acontecimientos. Esta declaración, reproducida por Tasnim, sugiere la posibilidad de futuras respuestas militares o estratégicas.

La ofensiva de Estados Unidos e Israel no solo resultó en la muerte de Tangsiri, sino que, tal como informó Tasnim, dejó un saldo superior a 1.500 fallecidos en Irán, incluyendo a destacadas figuras como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. También perdieron la vida el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, así como los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, entre otros altos mandos militares y de organismos de seguridad.

El texto del comunicado oficial pone de relieve el papel de Tangsiri en el diseño de la defensa costera de Irán y en la ejecución de misiones atribuidas a la Armada de la Guardia Revolucionaria. Bajo su liderazgo, la fuerza naval intensificó la vigilancia y el control en el estrecho de Ormuz, área por donde transita una parte considerable del comercio mundial de petróleo. Además, según describió la Guardia Revolucionaria en declaraciones recogidas por Tasnim, la organización ha desempeñado tareas de escolta para petroleros iraníes frente a amenazas exteriores, utilizando en ocasiones equipamiento básico frente a adversarios tecnológicamente superiores.

El contexto del ataque se enmarca en un periodo de diálogos entre Irán y Estados Unidos para reactivar un acuerdo nuclear, conversaciones que ahora se desarrollan bajo una nueva tensión debido al impacto del ataque y la pérdida de figuras políticas y militares de primer nivel, como puntualizó Tasnim. Las autoridades iraníes han interpretado estos hechos como una agresión que refuerza, de acuerdo con el comunicado, su determinación de mantener la defensa nacional y aseguraron que se preparan para responder de forma “más contundente”.

En resumen, el fallecimiento de Alireza Tangsiri se inscribe dentro de un episodio de violencia que ha golpeado seriamente a la cúpula del poder político y militar iraní y deja un ambiente marcado por la expectativa respecto al tipo de represalias o estrategias que pueda adoptar el gobierno en los próximos días. Según Tasnim, la promesa de una “gestión decisiva y constante” marca el rumbo de la política de defensa iraní tras este suceso.