Amnistía Internacional ve riesgo de "represión" en el Mundial y pide a los anfitriones garantizar los DDHH

La organización advierte que la cita deportiva global enfrenta amenazas graves para la libertad, en especial por políticas restrictivas en Norteamérica, y exige que las autoridades, junto a la FIFA, implementen acciones concretas para salvaguardar garantías fundamentales de participantes y espectadores

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La proximidad de la Copa Mundial de la FIFA ha centrado la atención en las políticas de seguridad e inmigración de los países anfitriones, con particular énfasis en el despliegue de la Guardia Nacional de Estados Unidos en respuesta a recientes protestas contra redadas migratorias, así como en la intensificación de los controles migratorios dentro de las ciudades sede. En un nuevo informe, Amnistía Internacional ha advertido sobre graves riesgos para las libertades fundamentales asociados a la celebración del torneo en Norteamérica y ha urgido a gobiernos, FIFA y patrocinadores a tomar medidas inmediatas para garantizar la protección de derechos humanos de todos los participantes y asistentes al evento deportivo. Según publicó Amnistía Internacional, durante la cita mundialista podrían registrarse incidentes de represión, prácticas autoritarias y violaciones de derechos, lo que contrasta con la narrativa oficial de la FIFA de que “el fútbol une al mundo”.

El informe de Amnistía Internacional, titulado “La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026”, sostiene que aún existe margen para implementar acciones que eviten un escenario de represión durante el torneo, y llama a los ejecutivos de Canadá, México y Estados Unidos a cumplir con sus obligaciones conforme al Derecho Internacional. Además, la organización recuerda a la FIFA, las federaciones nacionales y los patrocinadores su deber de proteger a la afición, futbolistas, periodistas, trabajadores y comunidades locales mediante el respeto y la defensa de los derechos fundamentales. Amnistía Internacional señala que en estos tres países los asistentes corren riesgo de enfrentarse a graves vulneraciones de derechos humanos, haciendo especial hincapié en las consecuencias de las políticas de inmigración de Estados Unidos, donde se celebrará la mayor parte de los encuentros.

La organización hizo referencia al aumento significativo de deportaciones y detenciones masivas en Estados Unidos en el último año, con la expulsión de más de 500.000 personas en 2025, cifra que multiplica casi por ocho la capacidad de asistentes a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife. De acuerdo con Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, esta oleada ha sido posible debido a la eliminación de mecanismos de protección legal, y ha tenido como resultado la vulneración de los derechos a la libertad y la seguridad para cientos de miles de personas migrantes y refugiadas. Además, la organización denuncia la creación de un clima de temor que afecta tanto a comunidades migrantes como a aficionados que planean participar en las celebraciones del torneo, informa Amnistía Internacional.

El informe detalla que varias ciudades sede en Estados Unidos han experimentado el impacto de medidas represivas implementadas por el gobierno federal. Según consignó Amnistía Internacional, el presidente estadounidense Donald Trump federalizó la Guardia Nacional y desplegó 4.000 efectivos californianos en Los Ángeles en junio de 2025 como respuesta a protestas contra redadas de inmigración. Al respecto, la organización precisa que ciudades anfitrionas como Dallas, Houston y Miami han firmado acuerdos que fortalecen la colaboración entre fuerzas locales y agencias migratorias como el ICE, lo que incrementa el riesgo de detenciones arbitrarias y el uso de criterios raciales en actuaciones policiales.

A pesar de que la FIFA catalogó anteriormente este torneo como de “riesgo medio”, Amnistía Internacional sostiene que la situación ha cambiado debido a la falta de garantías para proteger a asistentes, residentes y aficiones frente a redadas indiscriminadas, discriminación por perfiles étnicos y detenciones arbitrarias. El medio Amnistía Internacional reportó que sólo cuatro de las 16 ciudades anfitrionas han divulgado sus planes sobre derechos humanos, y ninguna de ellas incluye información relativa a la protección contra políticas migratorias abusivas.

En el caso de México, la organización indica que las autoridades han movilizado 100.000 agentes de seguridad, incluidos militares, para responder a elevados niveles de violencia, lo que, según el informe, también representa un riesgo para quienes ejerzan el derecho a la protesta. El documento puntualiza la intención de mujeres activistas de manifestarse pacíficamente en el partido inaugural en el Estadio Azteca, exigiendo verdad, justicia y reparación por la desaparición de sus familiares.

Con relación a las recomendaciones, el informe sostiene que es necesario adoptar medidas urgentes para que la atención al público global y la celebración deportiva no resulten circunstancias propicias para abusos. Entre las medidas planteadas por Amnistía Internacional se encuentra el respeto al derecho de libertad de expresión y de reunión pacífica en todas las sedes, tanto dentro como fuera de los estadios; eliminar la utilización de fuerzas militares en tareas propias de la policía civil; y asegurar la integridad de medios de comunicación. Igualmente, la organización solicita poner término a redadas masivas, uso de perfiles étnicos, arrestos arbitrarios y deportaciones ilegales en territorio estadounidense, así como garantizar públicamente que ningún evento o sede de la Copa Mundial sea objetivo de operativos de inmigración.

Además, Amnistía Internacional aboga por retirar las restricciones discriminatorias de viaje para el ingreso a Estados Unidos y pide establecer dispositivos de protección para aficionados y personas LGTBIQ+ frente a eventuales casos de discriminación, acoso o abusos.

A lo largo de su informe, la ONG fundamenta que el respeto a los derechos humanos debe situarse en el centro de la organización y desarrollo de la Copa Mundial. Advierte que la ausencia de garantías pone en riesgo no solo la seguridad de participantes y asistentes, sino la integridad del evento como espacio de convivencia y encuentro internacional. Según reportó Amnistía Internacional, la falta de respuestas firmes y planificadas por parte de las autoridades anfitrionas y la FIFA ante las problemáticas señaladas puede convertir la cita deportiva global en un escenario de represión, en contradicción directa con el espíritu manifestado por el organismo rector del fútbol mundial.