La Policía de Israel anuncia la aprobación de un "plan de oración limitado" en la iglesia del Santo Sepulcro

Después de que se impidiera la participación del cardenal Pierbattista Pizzaballa en la celebración del Domingo de Ramos, representantes religiosos y gobiernos europeos han denunciado limitaciones de acceso y alertan sobre un posible retroceso en derechos fundamentales en Jerusalén

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El custodio de Tierra Santa, el reverendo Francesco Ielpo, titular de la iglesia del Santo Sepulcro, rechazó la intervención policial que impidió la entrada del cardenal Pierbattista Pizzaballa al templo, incidente que generó críticas entre representantes religiosos y gobiernos europeos respecto a las recientes limitaciones de acceso a lugares santos. El suceso ocurrió el Domingo de Ramos, cuando efectivos de seguridad de Israel interceptaron la comitiva privada del líder católico antes de su llegada al Santo Sepulcro, petición que la diócesis local denunció públicamente. A raíz de estos hechos, la Policía de Israel anunció en sus redes sociales la aprobación de un “plan de oración limitado” en este emblemático enclave religioso, en concordancia con representantes del Patriarcado Latino y altos mandos policiales.

Según informó la Policía de Israel, el comandante del distrito de Jerusalén, Avshalom Peled, y el responsable de la zona de David, Dvir Tamam, sostuvieron una reunión de evaluación con un representante del Patriarcado Latino. Producto de ese encuentro, aprobaron un esquema que restringe la presencia en el Santo Sepulcro, orientado a “permitir la libertad de culto a todas las confesiones cristianas” en ese lugar. La autoridad policial argumentó que la medida de restricciones, tanto en la iglesia como en otros espacios sagrados relevantes sin un “área de protección estándar”, responde a directrices del comando del Frente Interno ante preocupaciones de seguridad. Según dicha comunicación, la plaza del Muro de las Lamentaciones y el Monte del Templo también permanecerán cerrados a los fieles, señalando el resguardo de la seguridad como el principal motivo de tales disposiciones.

Tal como publicó la agencia de noticias, la reacción del Patriarcado Latino no se había hecho pública tras el anuncio, aunque en un comunicado previo la institución religiosa lamentó que efectivos israelíes detuvieran la comitiva de Pizzaballa cuando se dirigía al Santo Sepulcro, uno de los puntos de mayor relevancia religiosa e histórica de la ciudad. Este hecho fue calificado como un obstáculo para el ejercicio libre de la fe y la convivencia entre diferentes comunidades religiosas.

La situación provocó protestas tanto a nivel local como internacional. El Gobierno de Italia, el Ejecutivo de Hungría y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresaron su inquietud. Sánchez instó a las autoridades israelíes a que garanticen el respeto a la “diversidad de credos y el derecho internacional” frente al episodio, al que se refirió como un “ataque injustificado a la libertad religiosa”, según consignó el medio.

A las declaraciones de líderes europeos respondió el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, quien reprochó a Sánchez su falta de reacción ante el impacto de un “misil iraní” cerca del Santo Sepulcro, argumentando que, en situaciones previas de amenaza, no se registraron comentarios semejantes desde España. Saar reiteró, de acuerdo con información del medio, que Israel “está comprometido con la libertad de religión y de culto” y seguirá defendiendo ese principio, remarcando una clara diferenciación respecto a la política del régimen iraní.

El medio reportó, además, que las restricciones aplicadas este domingo tuvieron repercusión en la actuación del Patriarcado Latino, cuyos responsables manifestaron desconcierto y preocupación por la interrupción de la tradicional ceremonia de Domingo de Ramos, que convoca a numerosos fieles locales y peregrinos. La iglesia del Santo Sepulcro representa uno de los lugares de mayor importancia para el cristianismo y, por tanto, la medida alentó la inquietud por un posible retroceso en derechos fundamentales vinculados al ejercicio religioso en Jerusalén.

Los acontecimientos han renovado el debate sobre el acceso a lugares santos, la convivencia religiosa en la ciudad y la gestión de la seguridad en contextos delicados. Las autoridades israelíes insistieron, según lo manifestado públicamente, que las limitaciones buscan responder a amenazas concretas y a la protección de los asistentes. Organizaciones religiosas y líderes políticos de diferentes países han reiterado en los últimos días su demanda para que se permita el ejercicio pleno de los ritos religiosos, advirtiendo sobre las consecuencias de eventuales restricciones a derechos fundamentales.