
La central nuclear de Bushehr, ubicada en la costa sur de Irán, mantiene la normalidad en su funcionamiento y en los niveles de radiación tras un nuevo ataque que no causó daños físicos ni heridos. Según detalló el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) este viernes, se trata del tercer incidente que afecta a la planta en los últimos diez días, en un contexto de ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
De acuerdo con la información difundida por el OIEA y recogida por medios internacionales, el organismo dirige Rafael Grossi y ha reiterado que, a pesar del impacto reportado en el área de la central, las operaciones del reactor siguieron de manera estable. El mensaje del ente internacional, transmitido a través de sus plataformas oficiales, especifica que la instalación, bajo la administración de la compañía estatal rusa Rusatom, no sufrió alteraciones en su infraestructura ni modificaciones en los índices de radiación.
El OIEA confirmó que Bushehr alberga un reactor actualmente activo de 1.000 megavatios, y que se están construyendo dos nuevos reactores con la misma capacidad. Según publicó la agencia iraní Tasnim, la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) informó oficialmente del impacto sobre la central en un comunicado en el que atribuyó la autoría del ataque a Estados Unidos e Israel. En el mismo documento, las autoridades nucleares de Irán subrayaron que un proyectil alcanzó las instalaciones la noche del viernes, aunque sin dejar víctimas ni daños materiales significativos.
El incidente se suma a otros ataques reportados ese mismo día en una planta de óxido de uranio concentrado situada en la provincia de Yazd y contra un complejo de agua pesada en la provincia de Arak, según la OEAI. Las autoridades iraníes advirtieron que cualquier daño considerable sobre la central nuclear podría desencadenar un accidente radiológico de gran alcance "con consecuencias irreparables para la región", dada la presencia de materiales radioactivos en la instalación. Añadieron que "atacar instalaciones nucleares pacíficas constituye una clara violación de las normas internacionales sobre la inmunidad de estos centros frente a ataques militares; una acción que podría suponer graves riesgos para la seguridad de la región".
Rafael Grossi, titular del OIEA, expresó su profunda preocupación por la creciente actividad militar cerca de instalaciones nucleares, destacando la posibilidad de un "grave accidente radiológico" si llegara a registrarse un daño en el reactor. Grossi solicitó una actitud de "máxima moderación" para impedir que se produzcan incidentes nucleares, tal como ya lo ha instado en ocasiones anteriores cuando la central de Bushehr quedó expuesta a riesgo por ataques. El OIEA decidió informar con prontitud sobre el episodio para resaltar el potencial peligro que representa cualquier situación de violencia en torno a infraestructuras nucleares.
A todo lo anterior se agrega el contexto político generado tras la decisión tomada por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien optó por prolongar durante diez días, hasta el 6 de abril, la suspensión de ataques contra centrales eléctricas iraníes. Según publicó la agencia Tasnim, esta medida fue adoptada luego de que se otorgara a Irán un plazo de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz y tras un anterior retraso de cinco días en la ofensiva, mientras continúan las tensiones regionales.
El OIEA, además de mantener la vigilancia sobre la seguridad de las instalaciones nucleares iraníes, reiteró en todos sus canales oficiales que las condiciones de funcionamiento en Bushehr permanecen estables. Grossi manifestó la necesidad de ceñirse a las normas internacionales que prohíben atacar infraestructuras nucleares, advirtiendo sobre las graves implicancias que pueden derivar de acciones armadas en las proximidades de este tipo de instalaciones.
La planta de Bushehr representa un punto central en el desarrollo energético de Irán, operada bajo supervisión internacional y con altos estándares de seguridad, aunque la OEAI insiste en el riesgo que implican los ataques, debido a la cantidad significativa de materiales radiactivos que resguarda la central. Las autoridades iraníes reiteraron su llamado a la comunidad internacional para que se atienda la situación y se respete el marco legal que protege a estos recintos en tiempos de conflicto.
Grossi, por su parte, volvió a subrayar el llamado a la moderación dirigido a todas las partes involucradas y a la comunidad internacional, señalando que el OIEA persistirá en su labor de monitoreo y transparencia sobre el estado de las plantas nucleares iraníes. El organismo insistió en la importancia de mantener la comunicación permanente con las autoridades de Irán y los demás actores regionales para prevenir situaciones que puedan comprometer la seguridad o dañar capacidades críticas de generación energética en la zona.
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