Firmas textiles avisan del alza de costes por la guerra en Irán y abren la puerta a subidas de precios

El cierre del estrecho de Ormuz, consecuencia de la crisis en Oriente Próximo, está generando sobrecostos logísticos que minoristas como Next y H&M advierten podrían trasladar al consumidor si la situación persiste, afectando ventas y suministro

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El posible traslado de los sobrecostes logísticos a los precios finales se perfila como un escenario cada vez más probable para los consumidores, según las advertencias recientes de grandes minoristas textiles. La cadena británica Next, en palabras recogidas por el medio, señaló que la continuidad de la actual crisis en Oriente Próximo, marcada por el cierre del estrecho de Ormuz tras los recientes enfrentamientos, podría derivar en un aumento directo de los precios de venta si la situación persiste durante los próximos meses. Según publicó la fuente, este panorama afectaría tanto la disponibilidad de productos como el comportamiento de compra en el sector.

De acuerdo con la información consignada por el medio, el conflicto en Oriente Próximo se ha intensificado luego de una serie de ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que llevó a que las autoridades iraníes interrumpieran el tránsito por el estrecho de Ormuz. Esta vía es crucial para el transporte internacional de mercancías, y su bloqueo está provocando una elevación inmediata de los costes de combustibles y logística, situación que impacta a empresas globales, en especial a las del sector textil. Next ha estimado que, si la perturbación en esa zona se extiende durante tres meses, deberá afrontar un incremento en sus costes cercano a 17 millones de euros, debidos principalmente a mayores gastos en combustibles y transporte aéreo.

Por el momento, la empresa británica ha equilibrado estos costes extraordinarios mediante ahorros implementados en otros rubros. Sin embargo, ejecutivos de Next advirtieron a la prensa que, si la crisis se prolonga y los costes adicionales persisten tras ese periodo de referencia, la estrategia de compensación dejará de ser sostenible, y la compañía optaría por reflejar estos aumentos a través de nuevos precios al consumidor. Directivos señalaron que "mucho dependerá de cuánto dure el conflicto y de la magnitud del daño permanente a la infraestructura energética mundial", lo que introduce un componente de incertidumbre sobre la evolución futura de la cadena de suministro, las tarifas de flete y la demanda final.

En paralelo, la operadora sueca Hennes & Mauritz (H&M) manifestó que su exposición directa a la zona es limitada y que el transporte aéreo apenas incide en su cadena de producción general. Según el consejero delegado de H&M, Daniel Ervér, durante un encuentro con analistas recogido por el medio, hasta la fecha la compañía no ha registrado repercusiones visibles en el comportamiento de compra de sus clientes a escala global como resultado directo de la crisis. No obstante, Ervér admitió que un encarecimiento sostenido de la energía terminaría afectando de forma indirecta, y señaló: "Si el conflicto se prolonga, esto podría tener un impacto significativo en el comportamiento del consumidor".

En esa misma conferencia, H&M indicó que la actividad comercial correspondiente al mes de marzo no experimentó una alteración relevante, salvo en la región afectada por el conflicto. Ervér añadió que, si bien la inestabilidad en Oriente Medio podría añadir algo de presión sobre la estructura de costes a largo plazo, la firma no contempla modificar sus actuales márgenes brutos, que han venido estabilizándose en niveles próximos al 54%-55%. La compañía estima que el impacto sobre sus operaciones globales seguiría siendo menor mientras la situación no se agrave o prolongue considerablemente.

En cuanto al entorno financiero europeo, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, enfatizó que la institución monitoriza de cerca la evolución de los precios y sus posibles repercusiones inflacionarias. Lagarde declaró, citada por el medio, que "la indecisión no nos paralizará", en referencia a una eventual intervención. La responsable del BCE advirtió que cualquier movimiento excesivo por parte de las empresas al fijar precios, en sintonía con lo ocurrido en 2022, podría desembocar en una reacción simétrica de los empleados en sus demandas salariales, favoreciendo dinámicas de inflación por reivindicación.

Este contexto generó inquietudes entre los actores de la industria acerca de la resiliencia futura de las cadenas de suministro y el equilibrio en los precios para el consumidor final. Según el medio, las empresas observan con atención qué tan profundo y duradero será el daño sobre la infraestructura energética mundial, así como las posibles consecuencias de largo plazo sobre las ventas y el acceso a mercancías textiles.

En conclusión, la combinación de factores geopolíticos y logísticos derivados del cierre del estrecho de Ormuz está generando un escenario de incertidumbre y presión en el sector textil internacional. Las declaraciones de los directivos de Next y H&M expresan interrogantes sobre la capacidad de absorción de costes sin impacto para el consumidor y perfilan posibles ajustes en los precios de los productos si la crisis se prolonga, con el potencial de influir en la recuperación de la demanda y el equilibrio en las cadenas de suministro a nivel global, informó el medio.