Israel asegura haber atacado dos instalaciones de producción de misiles de crucero naval en Teherán

Fuentes militares informan que fuerzas aéreas llevaron a cabo operaciones estratégicas coordinadas con inteligencia aliada en territorio iraní, destruyendo centros clave vinculados al desarrollo de armas de largo alcance y generando fuertes pérdidas para la infraestructura defensiva iraní

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El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las fuerzas estadounidenses han destruido más de 9.000 objetivos militares dentro de Irán, debilitando de manera considerable las capacidades de combate de este país. Según publicó la agencia, esta campaña forma parte de una ofensiva conjunta con Israel, en el contexto de crecientes tensiones y acciones militares en Oriente Próximo. El operativo incluyó acciones directas contra infraestructura clave y centros estratégicos de desarrollo militar en territorio iraní, apuntando tanto al aparato defensivo como a sus dirigentes.

De acuerdo con lo que reportó el medio, el Ejército de Israel confirmó este miércoles que las fuerzas aéreas israelíes ejecutaron ataques sobre dos instalaciones dedicadas a la producción de misiles de crucero naval en Teherán. Estas operaciones, coordinadas bajo el mando de la Inteligencia Militar y la División de Inteligencia Naval, formaron parte de la ofensiva lanzada el 28 de febrero con la colaboración de Estados Unidos. Según consignó el comunicado, ambos complejos, operados por el Ministerio de Defensa iraní, servían al régimen para el diseño y construcción de misiles de crucero naval de largo alcance, utilizados tanto para atacar objetivos marítimos como terrestres.

El Ejército de Israel declaró que los ataques generaron "daños extensos al dispositivo de misiles de crucero" y subrayó que la acción añade un nuevo golpe a la infraestructura productiva militar de Irán. Según informó el Ejército a través del comunicado, la intervención fue considerada una operación estratégica dirigida a imposibilitar el avance de capacidades de armamento avanzado por parte del gobierno iraní.

Por su parte, la reacción inmediata desde Teherán todavía no ha sido difundida, de acuerdo con los medios oficiales. El saldo humano de las acciones militares ha sido elevado. Según las autoridades iraníes, la ofensiva llevada a cabo por Israel y Estados Unidos ha dejado más de 1.500 fallecidos. No obstante, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, elevó la estimación total a más de 3.000 víctimas mortales. Entre estas cifras se incluyen figuras destacadas como el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los titulares de los ministerios de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé y Esmaeil Jatib, así como otros altos funcionarios de las fuerzas armadas y organismos de seguridad.

Tal como detalló el medio, la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel se produce mientras ambas partes participaban en negociaciones dirigidas a concretar un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Este proceso de diálogo no ha impedido que Irán inicie ataques de represalia contra territorio israelí y contra intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo. Entre los blancos señalados por las autoridades occidentales se encuentran diversas bases militares regionales, afectando a la seguridad y la estabilidad de varios países del área.

Israel remarcó que el objetivo de las operaciones se centró en obstaculizar los progresos tecnológicos y la capacidad de disuasión militar de Irán, especialmente en lo tocante a armamento de largo alcance. Las autoridades israelíes insistieron que los misiles objeto de destrucción permiten a Irán disponer de capacidad ofensiva tanto en espacios marítimos como terrestres, lo que representa, según esa fuente, un desafío directo a la seguridad en la región.

De acuerdo con la cobertura de la agencia, la coordinación entre inteligencia aliada y fuerzas aéreas jugó un rol central en la identificación y selección de los objetivos dentro de la infraestructura iraní. Las instalaciones en Teherán formaban parte del aparato de defensa del régimen, gestionadas por el propio ministerio del ramo, y su destrucción representa, según las fuentes militares occidentales, un golpe a la cadena de producción armamentística iraní.

Mientras el conflicto bélico y diplomático continúa, las acciones conjuntas de Estados Unidos e Israel han generado cambios relevantes en la dinámica regional, afectando tanto a las funciones militares internas de Irán como a sus alianzas y relaciones exteriores. Las ofensivas han derivado, según INF, en aumentos significativos de tensión y represalias en distintos puntos estratégicos del Oriente Próximo.