Irán denuncia ataques contra instalaciones civiles y pide a la OMS proteger a los sanitarios de futuras agresiones

El representante iraní ante la ONU exigió a la Organización Mundial de la Salud que se pronuncie ante la ofensiva sobre hospitales, infraestructuras y escuelas país, resaltando el riesgo de una catástrofe humanitaria tras la reciente escalada de violencia

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Datos de la Media Luna Roja iraní, citados por el representante de Irán ante Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, informan sobre la destrucción de 81.000 instalaciones civiles, entre las que destacan 498 escuelas y 17 centros de dicha organización, a raíz de los recientes ataques en territorio iraní. Bahreini, según reportó el medio que facilitó la información, dirigió este martes una carta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que exige la condena internacional por parte del organismo y solicita su intervención para resguardar al sector sanitario y evitar futuras ofensivas contra personal y centros médicos.

En la misiva presentada a la OMS, ali Bahreini expone que estos ataques han golpeado principalmente infraestructuras sanitarias, así como instalaciones petroleras y nucleares del país, con un saldo de miles de víctimas, muchas de ellas civiles, incluidos menores. De acuerdo con el documento difundido por el diplomático y consignado por el medio, los hechos se atribuyen a acciones del “régimen israelí y Estados Unidos”, identificadas como “ilegales y no provocadas” y que en las últimas tres semanas han resultado en la muerte de miles de personas, entre las que se encuentran mujeres y niños.

Bahreini detalla, en base a los datos más recientes del Ministerio de Salud de Irán, que por efecto de esta situación al menos 21 trabajadores del ámbito sanitario han muerto y otros 108 han resultado heridos. El diplomático detalla además la situación de 13 niños menores de cinco años, quienes, según el citado balance, figuran como víctimas, aunque el reporte no esclarece si han perdido la vida o han sido heridos en los hechos. El resultado de las incursiones armadas deja además 40 centros médicos afectados, incluyendo siete hospitales que han tenido que evacuar sus instalaciones, quedando fuera de operación.

En uno de los apartados de su carta, según relató la agencia que informó sobre el asunto, Bahreini detalla casos específicos como el del Hospital Imam Ali, ubicado en Andimeshk, en el suroeste del país, el cual recibió dos ataques directos durante los festejos del Año Nuevo iraní. También menciona el Instituto Pasteur, laboratorio que, según lo expresado por el embajador, ha sufrido daños de gran magnitud, considerados “irreparables”.

El representante iraní atribuye gravedad especial a los ataques contra instalaciones de almacenamiento de petróleo en Teherán, argumentando que las repercusiones de estos incidentes, tanto en materia de salud como en términos medioambientales, constituyen una amenaza significativa para la población civil. Califica estas agresiones como “un claro caso de crímenes contra la humanidad”, con base en los riesgos que plantean según expone ante la OMS. En su solicitud, Bahreini insta a la agencia sanitaria internacional a que investigue a profundidad estos hechos y a que proporcione información precisa y debidamente fundamentada sobre el alcance de los daños y las consecuencias derivadas.

Otra preocupación citada por Bahreini recae sobre los ataques sufridos por las instalaciones nucleares de Natanz, ubicadas en el centro del país, las cuales, según sus declaraciones reproducidas por el medio, han estado bajo la supervisión del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). Bahreini subraya que estos ataques deliberados tienen el potencial de desencadenar una emergencia radiológica, lo que podría poner en riesgo tanto a la población iraní como a habitantes de la región.

En el texto remitido a la OMS, Bahreini hace un llamado “urgente” para que el organismo condene públicamente lo que describe como “deliberados ataques contra infraestructuras sanitarias civiles” y adopte medidas que brinden protección inmediata al personal de la salud y a las instalaciones médicas ante la posibilidad de nuevos ataques. Como consta en la comunicación que cita el medio de referencia, Bahreini reitera la necesidad de que la OMS asuma su mandato de velar por la integridad de los sistemas de salud y provea de información detallada a la comunidad internacional sobre la situación derivada de estos ataques armados.

El embajador concluye que las acciones recientes constituyen una amenaza para la vida de civiles y conllevan un alto riesgo de desarrollo de una catástrofe humanitaria, al verse afectadas infraestructuras de alto impacto social como hospitales, escuelas, centros de la Media Luna Roja, instalaciones petroleras y complejos nucleares. La carta, según la información divulgada por el medio, sostiene que las agresiones, en su conjunto, representan una vulneración a los principios y normas del derecho internacional, elevando el nivel de alerta ante la comunidad global.