Casi un tercio de la población necesita ayuda humanitaria un año después del terremoto, según World Vision

Persisten graves dificultades en Birmania tras el fuerte sismo de hace un año, donde comunidades enteras lidian con cultivos destruidos, escasez de recursos y precios en alza, señala World Vision, que urge más apoyo internacional sostenido

Guardar
Imagen 7BF64HP3YNB25AV7WTPNKHTWS4

La inflación en los precios de los combustibles, impulsada por la crisis en Oriente Próximo, representa una nueva amenaza para la recuperación en Birmania, mientras muchas comunidades ya lidian con mercados desorganizados y la constante elevación de los precios de productos básicos. Ante este panorama, World Vision advierte que la falta de financiamiento adicional pone en riesgo la recuperación sostenible de los medios de vida, un año después del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió al país y dejó alrededor de 3.800 personas fallecidas. Según informó la organización, casi el 33% de la población, es decir, aproximadamente 16,2 millones de personas, continúa requiriendo ayuda humanitaria.

De acuerdo con el comunicado difundido este miércoles por World Vision y citado por diversas agencias internacionales, miles de familias en Birmania siguen enfrentándose diariamente a las consecuencias materiales y sociales del sismo ocurrido en marzo de 2025. Muchas han perdido por completo sus cultivos y propiedades, lo cual profundiza la dependencia de la población respecto de la asistencia externa. Tal como detalló World Vision, este impacto se agrava por la escalada de violencia interna y la inestabilidad económica que se mantienen en el país desde hace meses.

El director de Operaciones y Respuesta de World Vision en Birmania, Edward Zan, señaló a través del comunicado que las condiciones previas al terremoto ya eran precarias para muchas familias y que la catástrofe ha incrementado drásticamente la vulnerabilidad. Según Zan, la población experimenta un aumento progresivo en el costo de los alimentos y otros productos esenciales, una situación alimentada tanto por el agravamiento del conflicto interno como por las secuelas económicas del movimiento telúrico.

El medio World Vision consignó que durante el último año la organización ha proporcionado respuesta humanitaria a más de 500.000 personas en Birmania, entre las cuales se cuentan cerca de 194.748 menores de edad. De acuerdo con Erwin Lloyd Guillergan, director nacional de la ONG en el país, la tarea de reconstrucción y recuperación sigue incompleta cuando se cumple un año del desastre. Guillergan describe la necesidad de un apoyo sostenido y previsible que permita a las familias restablecer actividades productivas y afianzar su autonomía. Expresó que la reconstrucción debe diseñarse no como ayuda de corto plazo, sino basada en estrategias de largo alcance enfocadas en el bienestar y la salud de las nuevas generaciones.

Según publicó World Vision, la insuficiencia en el financiamiento internacional constituye un obstáculo significativo, toda vez que la magnitud requerida para la recuperación de medios de subsistencia supera la cantidad de recursos actualmente disponibles. La ONG enfatiza que la labor implementada por organizaciones locales e internacionales ha intentado atender necesidades inmediatas, pero el déficit en los fondos limita la continuidad y el alcance de los programas implementados.

El incremento del costo de la vida se ha convertido en uno de los principales retos para la recuperación, señala World Vision. En el análisis de la organización, el encarecimiento de productos básicos y la volatilidad del acceso a recursos dificultan que las familias retornen a niveles previos mínimos de seguridad alimentaria y estabilidad financiera. Las familias damnificadas también enfrentan la devastación de tierras agrícolas y bienes inmuebles, complicando aún más la producción de alimentos y la generación de ingresos.

World Vision también remarca que, si no se incrementa el apoyo financiero, los hogares birmanos podrían sufrir mayores dificultades en el futuro inmediato. Aun cuando la asistencia humanitaria se mantiene vigente y diversas organizaciones multiplican esfuerzos, el volumen de personas necesitadas en comparación con la capacidad de respuesta marca una diferencia crítica en la recuperación del país.

El impacto en la infancia destaca entre las preocupaciones centrales expresadas por World Vision y sus responsables en Birmania. Tanto Zan como Guillergan reiteran que la incertidumbre económica y la merma de las fuentes de ingresos pueden dejar efectos prolongados sobre el bienestar y las oportunidades de desarrollo de niños y niñas, lo que incrementa el potencial de riesgos secundarios en salud, educación y protección social.

En el comunicado, la ONG concluye que la catástrofe natural se ha visto agravada por factores económicos y sociales ya existentes en Birmania, lo que demanda una respuesta internacional sostenida y de mayor envergadura. La organización insiste en la importancia de fortalecer los mecanismos de ayuda que permitan a las familias reconstruir no solo sus viviendas y sus actividades económicas, sino también el futuro de los menores más afectados.