
Según declaraciones recientes del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, la posición de Hungría y Eslovaquia frente a la política energética impulsada por Estados Unidos en Europa responde a su interés por mantener el acceso a fuentes de energía asequibles. Lavrov ha planteado que ambos países se encuentran bajo presión para aceptar precios superiores de petróleo, resistiéndose a dejar de comprar crudo ruso a condiciones más favorables. En este contexto, el dirigente ruso sostiene que estas represalias, impulsadas por Washington, buscan forzar la compra de recursos energéticos a precios elevados y marginar el acceso a alternativas económicas de Moscú. Con estas afirmaciones, Lavrov pone sobre la mesa su acusación principal: Estados Unidos estaría fragmentando el continente europeo y ejerciendo presión política y económica sobre algunos de sus países aliados, como Alemania, Hungría y Eslovaquia.
De acuerdo con el comunicado oficial difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso y recogido por distintos medios, Lavrov señala que la decisión de Estados Unidos de vetar la utilización del oleoducto Nord Stream representa una "humillación" para Alemania. “Hace mucho, cuando se estaba construyendo el Nord Stream, los estadounidenses instaron a los europeos a renunciar a él. Ahora resulta que han denegado a Europa el Nord Stream. Alemania ha sido humillada. Todo el mundo lo entiende así”, ha declarado Lavrov en entrevista citada ampliamente por la prensa. El funcionario ruso afirma que estas acciones no responden solamente a razones comerciales sino a una estrategia más profunda que, en su opinión, pretende aislar a Rusia del mercado energético europeo y, al mismo tiempo, dividir a Europa.
El medio detalla que, en palabras de Lavrov, las acciones de Estados Unidos han derivado en sanciones y limitaciones concretas para países como Hungría y Eslovaquia, quienes intentan mantener contratos de suministro energético a precios bajos. Lavrov sostiene que las autoridades estadounidenses y europeas han presionado a estos países para que renuncien a la energía rusa, enfatizando que se les ha solicitado explícitamente pagar el doble por el petróleo como una forma de sanción a Rusia. “Les han dicho: ‘No. Comprad al doble de precio porque hay que castigar a Rusia’. Es un intento de volver a la época colonial”, declaró el jefe de la diplomacia rusa.
En el marco de su intervención, Lavrov también abordó el impacto de las ofensivas militares de los Estados Unidos e Israel sobre Irán, alertando sobre sus posibles repercusiones en el escenario internacional. “Las consecuencias de lo que están haciendo son extremadamente graves. Los perseguirán durante mucho tiempo”, advirtió Lavrov, según consignó el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. El ministro hizo énfasis en la gravedad de abandonar sistemas internacionales de regulación y recurrir al uso de la fuerza como principal herramienta en las relaciones internacionales.
Lavrov puntualizó que el actual contexto responde a la ausencia de marcos reguladores internacionales, mencionando explícitamente la falta de sistemas como el de Versalles y el de Yalta. Para el canciller ruso, esta situación lleva a una dinámica donde “la fuerza es lo correcto. La fuerza es la verdad”. El medio ruso subrayó que Lavrov defiende el fortalecimiento militar como respuesta a este escenario de incertidumbre política y legal, señalando que “los únicos aliados de Rusia son el Ejército y la Armada”. El dirigente sumó además el papel de las Fuerzas Aeroespaciales y de una nueva división de drones como aliados adicionales de su país.
En la entrevista, Lavrov citó al presidente ruso, Vladimir Putin, quien afirmó: “los débiles son golpeados”. El responsable de la política exterior rusa consideró que “es así. Tenemos que ser fuertes. Rusia es un país muy fuerte, el más fuerte en recursos naturales y potencial científico”. Según publicó el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov enmarca estas declaraciones en la defensa del rol de Rusia en el plano internacional y en la importancia que, a su juicio, tiene la autosuficiencia y la consolidación interna ante la presión internacional.
Estas palabras y posiciones que detalla la fuente original, abordan el enfrentamiento político y económico entre Rusia y Occidente a raíz de la crisis energética y de seguridad en Europa. A la vez, vincula estos desencuentros con acciones militares en Oriente Medio y el papel que atribuye Lavrov al uso de la fuerza por parte de actores internacionales, reforzando la postura de Moscú frente a la situación global actual.
En sus afirmaciones, recogidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov enmarca su análisis en la idea de que la comunidad internacional atraviesa una etapa en la que se impone la lógica de la fuerza y se debilitan las normas internacionales y los sistemas de equilibrio que rigieron buena parte del siglo XX. Según Lavrov, la política de sanciones energéticas, las decisiones unilaterales en seguridad y las intervenciones militares se conectan con una estrategia global orientada a desplazar a Rusia y debilitar su influencia tanto en Europa como en Asia Central y Oriente Medio.
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