
El intercambio directo entre los líderes europeos y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, marcó uno de los debates más extensos y tensos de la última cumbre en Bruselas, que se prolongó durante 90 minutos y concluyó sin llegar a ningún acuerdo sobre el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania. Esta prolongada discusión finalizó sin cambios sustanciales en la posición de Hungría, que mantiene el bloqueo a la ayuda financiera mientras no se normalice el suministro de petróleo ruso a su territorio, flujo interrumpido tras los daños sufridos por el oleoducto de Druzhba en Ucrania. Según detalló el medio Europa Press, la cuestión del veto húngaro y sus implicaciones ha desplazado otros temas de la agenda europea, como la crisis energética o el conflicto en Oriente Próximo, para posicionarse como el principal punto de fricción entre los Veintisiete.
El presidente francés, Emmanuel Macron, manifestó tras la cumbre su negativa a considerar cualquier alternativa al plan original acordado en diciembre, dejando claro que "no debemos transigir en algo que no tiene precedentes". El mandatario destacó que ceder ante el bloqueo supondría poner en entredicho la credibilidad del Consejo Europeo, enfatizando que todos los líderes habían alcanzado un consenso sobre el préstamo a Ucrania, según reportó Europa Press. Macron añadió que, aunque la Comisión Europea podría estar trabajando en soluciones técnicas a corto plazo para resolver dificultades operativas, los jefes de Estado y de Gobierno no debían aceptar cambios en el acuerdo original.
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El canciller alemán Friedrich Merz también intervino en el debate, calificando la actitud del gobierno húngaro como una "grave falta de lealtad" dentro del bloque, situación que, a su juicio, "perjudica la capacidad de actuación y la reputación de la Unión Europea en su conjunto". Merz señaló que el acuerdo logrado en diciembre ya representaba un "plan B", tras el rechazo previo de otras vías de financiación, incluida la utilización de activos rusos congelados en territorio europeo. Según consignó Europa Press, el canciller anunció que, en caso de no lograrse avances, la Comisión Europea exploraría alternativas y que el asunto volvería a ser tema de discusión cuando los líderes europeos se reúnan a finales de abril en una cumbre informal en Nicosia (Chipre).
Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, se inclinó por buscar flexibilidad entre todas las partes y expresó su esperanza de que se pueda encontrar una salida que permita tanto reabrir el flujo de petróleo ruso como desbloquear el préstamo a Ucrania. "Creo que trabajando se podrá encontrar una solución", afirmó Meloni, confiando en resolver el cruce de intereses entre el suministro energético y el apoyo financiero a Kiev, detalló Europa Press.
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Durante la cumbre, António Costa, presidente del Consejo Europeo, expresó abiertamente su decepción ante el bloqueo legal invocado por Orbán, situación que generó un respaldo mayoritario a favor de mantener el acuerdo alcanzado en diciembre. Costa también rechazó de forma contundente las amenazas realizadas desde Ucrania hacia Hungría, luego de que el primer ministro ucraniano, Volodimir Zelenski, sugiriera facilitar a los militares ucranianos el contacto directo del líder húngaro. A esta declaración, Orbán respondió reafirmando su postura, asegurando que su decisión cuenta con el respaldo de toda Hungría y que no cambiará pese a la presión ejercida durante la cumbre.
La posición del primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, se alineó con la de Hungría. Fico criticó que aún no se haya fijado una fecha para la reanudación del flujo petrolero por el oleoducto dañado, y defendió el derecho de Hungría y Eslovaquia a recibir petróleo ruso hasta el final de 2027. Según publicó Europa Press, ambos líderes consideran que los problemas de suministro energético y la ayuda a Ucrania deben resolverse de forma paralela, aunque la mayoría de los socios en la Unión Europea opinan que se trata de cuestiones independientes.
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La cumbre de diciembre de 2023 terminó con un compromiso unánime para aprobar el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, condición que se alcanzó tras conceder a Hungría, Eslovaquia y República Checa la exención de participar en la financiación. No obstante, Viktor Orbán reactivó el veto argumentando que los daños sufridos por el oleoducto de Druzhba le habían dejado sin el suministro de petróleo ruso al que su país tiene derecho. Además, el gobierno húngaro vinculó el desbloqueo del préstamo a la reanudación de ese suministro, extendiendo también su oposición a la aprobación de más sanciones europeas contra Moscú.
El debate sobre las necesidades financieras urgentes de Ucrania y la actitud de Hungría se convirtió en el escenario principal de la cumbre. Según informó Europa Press, los líderes del bloque consideraron que el problema energético que alega Budapest no tiene relación directa con la ayuda solicitada por Kiev y que las exenciones acordadas previamente ya contemplaban las preocupaciones húngaras. Aunque la Comisión Europea y el propio António Costa, junto con Ursula von der Leyen, presidenta del organismo, están intentando mediar para solucionar el problema del oleoducto, la discusión en Bruselas concluyó sin una vía de avance clara y sin que se previera retomar el tema de inmediato.
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El primer ministro de República Checa, Andrej Babis, desvinculó a su país de la disputa afirmando que la cuestión compete únicamente a Hungría y que sus esfuerzos en esta cumbre estarían enfocados en obtener exenciones para el sistema de comercio de emisiones ETS, que considera perjudicial para la industria europea, según relató el medio.
Durante toda la jornada, la posibilidad de que los comicios en Hungría del 12 de abril puedan alterar la posición húngara no se contempló oficialmente entre los líderes europeos, como reiteró Macron al descartar referencias al calendario electoral húngaro. Así, la videoconferencia mantenida al cierre de la cumbre con Volodimir Zelenski tampoco sirvió para avanzar en la liberación del préstamo, ya que el asunto se consideró internamente como una cuestión exclusiva del bloque europeo.
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La postura de Orbán provocó críticas por condicionar la aprobación del préstamo y de nuevas sanciones a una solución previa para el suministro petrolero. Mientras tanto, fuentes europeas citadas por Europa Press sostienen que la ayuda financiera a Ucrania es urgente y no puede quedar supeditada a los problemas de Hungría con el gas ruso. Aunque persisten contactos diplomáticos para intentar resolver la cuestión técnica del oleoducto dañado, la persistencia del veto de Hungría mantiene bloqueado el desembolso del préstamo y evidencia divisiones significativas en el seno de la Unión Europea sobre la gestión de la crisis ucraniana y el equilibrio entre solidaridad interna y presión externa.
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