Irán ejecuta a tres condenados por cargos relacionados con las protestas antigubernamentales de enero

El máximo tribunal iraní responsabilizó a tres hombres por la muerte de uniformados durante disturbios de enero, tras un proceso considerado polémico por activistas, en medio de discrepancias sobre el elevado número de víctimas durante dichas manifestaciones

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Un grupo de habitantes de la ciudad de Qom presenció la ejecución de tres hombres condenados a muerte por homicidio de dos agentes de las fuerzas de seguridad de Irán. Estos hechos ocurrieron durante las protestas antigubernamentales de enero, cuyas cifras de víctimas mortales generan controversia debido a las notables discrepancias entre los balances oficiales y los difundidos por organizaciones no gubernamentales. De acuerdo con información de la agencia semioficial iraní Tasnim, los hombres ejecutados habían sido declarados culpables por el Tribunal Supremo de Irán.

Según publicó la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, la orden judicial se ejecutó este jueves después de que las autoridades iraníes responsabilizaran formalmente a los sentenciados de haber dado muerte a los uniformados, empleando diferentes tipos de armas blancas durante los incidentes ocurridos el 8 de enero en el contexto de las protestas. Esta agencia reportó que la ejecución se realizó ante la presencia de un grupo de ciudadanos de Qom, ubicada al sur del país, como parte de un procedimiento que suele darse para delitos considerados graves por el sistema judicial iraní.

Las protestas de enero, que dieron origen al caso, surgieron a raíz del deterioro de la economía nacional y el empeoramiento de las condiciones de vida, lo que llevó a manifestaciones ampliamente reprimidas. El Gobierno de Teherán confirmó un saldo de 3.117 fallecidos en esos disturbios, comprendiendo tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad, según consignó la agencia Tasnim. En contraste, la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, informó que el número de mortos supera los 7.000, basándose en su propio recuento.

El máximo tribunal iraní concluyó el proceso judicial encontrando a los tres hombres responsables de la muerte de los agentes, en un caso que, según indicaron activistas citados por la prensa internacional, resultó muy polémico. Diversos sectores cuestionaron la transparencia y el rigor de los procedimientos, dadas las denuncias de prácticas sistemáticas de represión contra los manifestantes antigubernamentales. El medio Tasnim detalló que los ahora ejecutados atacaron con armas blancas de manera separada a los efectivos policiales durante aquella jornada de protestas.

El Gobierno iraní sostiene que las protestas y los disturbios generaron un alto nivel de violencia que justificó su respuesta y la actuación del sistema judicial. Sin embargo, diferentes organismos y actores de la sociedad civil refieren que las cifras oficiales subestiman la cantidad de víctimas fatales y denuncian la dureza de las represalias aplicadas contra quienes participaron en las manifestaciones de enero. Esta divergencia en el recuento de muertos y las circunstancias de las ejecuciones añade tensión en torno a la gestión de la crisis y al modo de garantizar los derechos fundamentales en el país.

El desarrollo de los juicios, la aplicación de la pena máxima y la difusión pública del hecho forman parte de los mecanismos empleados por el Estado iraní para tratar episodios de protesta social y actos que consideran delictivos. Según informaciones de la agencia Tasnim, la decisión del Tribunal Supremo cierra uno de los capítulos judiciales más seguidos en Irán tras los eventos de enero, aunque la polémica sobre el manejo de las protestas permanece activa entre organizaciones internacionales y defensores de los derechos humanos.